30 nov 2010

Demandan en Cancún medidas para frenar desastres naturales

La organización Oxfam International destacó aquí la necesidad de implantar medidas urgentes para frenar los desastres extremos, que han cobrado la vida de 21 mil personas en lo que va de año.

En un informe divulgado en la Cumbre Mundial Sobre Cambio Climático, que inicia sus sesiones hoy en Cancún, el organismo indicó que el 2010 superará la media de eventos meteorológicos de gran magnitud de la última década.

Este año, se han identificado 770 fenómenos extremos, y ha sido uno de los más calurosos. Pakistán, por ejemplo, alcanzó los 53,7 grados Celsius de temperatura, la más alta registrada en Asia, señala el documento.

También se ha caracterizado por inundaciones y un incremento notable del nivel del mar, agrega el texto.

Oxfam pide a los participantes a la reunión, que "actúen con urgencia y encuentren soluciones", además solicita la creación de un fondo, "para que el dinero llegue a quienes más lo necesitan y quienes mejor lo van a emplear", señala.

Antonio Gil, asesor de incidencia de campañas para Latinoamérica y el Caribe de Oxfam, resaltó que es apremiante salvar vidas, es una demanda de millones de niños que sufren los efectos del cambio climático, aseguró.

La XVI sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16), sesionará hasta el próximo 10 de diciembre junto a la VI Sesión de la Conferencia de las partes del Protocolo de Kyoto (CMP 6).

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Fuerza Aérea y Ejército buscan detener inundación en sector de la Zona Franca

Los organismos de Socorro de Palmira recibieron la ayuda de la Fuerza Aérea y el ejército Colombiano para taponar el boquete que está permitiendo la entrada de la gran cantidad de agua y que está inundando el sector de la Zona Franca del Pacífico, en jurisdicción del municipio de Palmira.

Desde las 6:00 a.m el pelotón del batallón Agustín Codazzi realizó labores para la contención del dique que se fracturó. Además enviaron maquinarias a los municipios de Versalles, Ginebra y pradera, donde la inundación no cesa.

Fabio Márquez, coordinador del Comité de Prevención y Atención de Desastres, Clopad, de la Villa de las Palmas, precisó que la idea es que a través de helicópteros se pueda transportar hasta el sitio, donde se rompió el dique, bultos para crear un muro de contención que detenga el agua.

Precisó que hacer esta operación en canoas o lanchas resultaría muy dispendioso y demorado, pues el material para la construcción se tendría que hacer en grupos de diez bultos como máximo. Lo anterior podría agudizar las inundaciones que se mantienen desde hace más de 24 horas en el sector.

De acuerdo con los informe del Clopad, a través del hueco que se produjo a unos 500 metros de la Zona Franca están ingresando las aguas de los ríos Bolo, Palmira, Timbique y Frayle, que a su paso por el sector llegan unidos y convertidos en El Guachal.

La situación para las autoridades es crítica, pues esta zona rural del occidente de Palmira ya se encuentra bastante saturada de humedad lo que hace que prácticamente no haya que detenga el agua, pues además, hay una extensa área de campos, cultivos y fincas, que ya se encuentra bastante inundada. No obstante, Márquez dijo que las perdidas hasta el momento no son cuantificables.

El desbordamiento del río también afectó el sector de almacenamiento de vehículos importados de la Zona Franca y una avícola donde murió una gran cantidad de gallinas y pollos.

Como parte de un plan de contingencia, una comisión del Municipio o de Palmira se trasladó hasta el sitio para realizar un recorrido y una posterior reunión con representantes del gobierno Departamental.

Entre tanto, en la vereda Piles, donde también se presentaron inundaciones, la Empresa de Energía del Pacífico, Epsa, realizará una inspección porque tocaría suspender el fluido eléctrico.

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Lluvias dejan 16 muertos y miles de damnificados en todo el país

Las regiones más afectadas han sido la zona metropolitana de Caracas y los estados de Miranda, Falcón, Aragua, Anzoátegui y Vargas

Las lluvias que han azotado varias regiones del país en los últimos días han dejado al menos 16 muertos, miles de personas sin hogares y cuantiosos daños, según dijeron ayer las autoridades gubernamentales.

Los aguaceros han caído con más fuerza en la franja costera del país, generando una declaración de emergencia que no se veía en los últimos 11 años, luego de la devastación del deslave en el estado de Vargas en diciembre de 1999. Las regiones más afectadas han sido la zona metropolitana de Caracas y los estados de Miranda, Falcón, Aragua, Anzoátegui y Vargas.

Presidente Chávez lamenta situación de las lluvias

El presidente Hugo Chávez aseguró que la “oposición apátrida utiliza estos momentos de dificultad para dispararle al Gobierno”. Esto lo dijo en referencia a las lluvias que azotan al país y han dejado miles de damnificados y varios fallecidos.

El mandatario ha manifestado su pesar por la muerte de un pequeño hace pocas horas. “Dolores, pesares y fuerza, voluntad para vivir”, indicó Chávez. Para atender la contingencia generada por las precipitaciones, el mandatario ha firmado un decreto para crear una Comisión Presidencial que se encargará de ayudar a los afectados.

De igual modo, ha reiterado su llamado a los constructores privados para colaborar con desarrollos urbanísticos para ofrecer soluciones a las familias de damnificados, pero advirtió que esto sólo puede funcionar en el marco de la transparencia y “sin chantaje”. “Sí podemos trabajar juntos, el sector privado y el gobierno en pro de las comunidades”, concluyó el Presidente.

Gobierno atiende a más de 56.000 personas

El Vicepresidente de la República, Elías Jaua, informó ayer que el balance de las lluvias desde el mes de noviembre deja a 11. 460 familias afectadas, 1.108 familias damnificadas que perdieron todos sus bienes y más de 56.000 personas afectadas.

En el estado Falcón, el Gobierno nacional atiende a más de 24.000 personas afectadas por las lluvias. La entidad fue decretada ayer en estado de emergencia por el presidente Hugo Chávez. "Por la evaluación realizada este lunes (ayer), nosotros hemos tomado la decisión de que el único Estado que amerita una declaratoria de emergencia es el estado Falcón”, dijo Jaua.

Jaua aseguró que eso es parte de una decisión del Ejecutivo Nacional “y está normado por la Ley de Protección Civil”. Así mismo, anunció que según los datos de los reportes, el número de familias afectadas en la entidad falconiana es de 4. 489, y de 24. 190 personas afectadas.

A nivel nacional, desde el 1 de noviembre hasta la fecha de hoy, el vicepresidente reportó que tienen 11.460 familias afectadas, 1.108 familias damnificadas, 56.057 personas afectadas, 5.278 personas damnificadas permanentes, 11.095 viviendas afectadas y 1.108 viviendas destruidas totalmente.

Lluvias han ocasionado 40 emergencias viales

El ministro para la Comunicación y el Transporte, Francisco Garcés, aseguró ayer que el Gobierno bolivariano trabaja para garantizar a los venezolanos “la comunicación” a través de las diversas arterias viales que han sido bloqueadas tras las intensas lluvias.

“Trabajamos para asegurar que las personas se puedan comunicar. Estamos interviniendo de manera de emergencia, restituyendo los pasos, y en algunos casos haciendo unos provisionales, para que a pesar de la temporada de lluvias los venezolanos se puedan comunicar”, dijo Garcés.

Tras las intensas lluvias de los últimos días algunos pasos de carretera han sido obstaculizados por derrumbes o vías que han cedido ante la presión del agua. Según el Ministro al menos se han presentado 40 emergencias viales en todo el país.

“Hemos tenido más de 40 emergencias viales (…) caída de puentes, derrumbes, alcantarillas rotas, las cuales hemos atendido (…) en líneas generales todas han sido atendidas”. Y ante la situación una recomendación: “Hacemos un llamado de atención, manejar siempre con prudencia, tomando en cuenta las condiciones de visibilidad”.

Nueve fallecidos y 2.893 casas afectadas en Miranda

El gobernador Henrique Capriles Radonski, ofreció ayer un reporte sobre los efectos de las lluvias en Miranda. El mandatario regional indicó que la cifra de fallecidos ya se sitúa en nueve, en tanto que hay tres personas desaparecidas y 2.839 viviendas afectadas. A través de la red social Twitter, Capriles Radonski dejó saber que “seguimos sumando” viviendas afectadas por las lluvias. “Tenemos varias comunidades inundadas que estamos en este momento recibiendo la información para hacer un reporte nuevo”, escribió a sus seguidores en la red social.

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29 nov 2010

Cambio climático amenaza la nieve y cedros del Líbano

Los centros de ski del Líbano sobrevivieron a la guerra civil pero ahora encaran la insidiosa amenaza del cambio climático, que podría disminuir la nieve en un 40 por ciento para el 2040.

Los efectos del calentamiento global siguen siendo una baja prioridad para el Líbano, un país proclive a conflictos donde prima el descuido ambiental.

Esquiadores y comercios turísticos que dependen esperan que el cálido invierno boreal y la breve temporada de este año no haya sido un presagio del futuro que le espera al único centro de esquí del mundo árabe.

Christian Rizk, de 47 años y gerente del centro de esquí Mzaar cerca de Faraya, se rehúsa a aceptar la idea, diciendo que la temporada, que duró apenas la mitad de los tres meses normales, podría haber sido una anomalía. Pero afirma que el centro se está adaptando de todos modos.

"La temporada fue catastrófica. Este año vamos a instalar nuevos telesquíes a mayor altura, por sobre los 2.000 metros", dijo Rizk a Reuters una soleada mañana de fin de otoño cerca de las áridas pistas de Jebel Sannin, que con 2.695 metros es la segunda montaña más alta del Líbano.

Eso se refleja en la forma en que animales y plantas buscan mayores altitudes a medida que su hábitat se calienta. El Líbano espera que sus temperaturas más elevadas aumenten 1 grado centígrado sobre la costa y 2 grados en el interior para el 2040, según cálculos del Gobierno.

Pero algunas especies, incluyendo el símbolo nacional del Líbano, el poderoso cedro, ya están exigidas al máximo. Los cedros, algunos de hasta 3.000 años, conforman la más alta línea de árboles.

"No podría dar una fecha específica de cuándo veremos el último cedro en nuestras montañas, pero con el tiempo va a ocurrir", dijo Vahakn Kabakian, un funcionario del Ministerio de Medio Ambiente que preparaba el próximo informe del Líbano sobre cambio climático para Naciones Unidas.

El ministerio dice que el Líbano se enfrenta al aumento del nivel del mar y puede esperar una disminución en las precipitaciones, veranos más cálidos y más secos y más fenómenos extremos como inundaciones.

El turismo y la agricultura están entre los sectores económicos más vulnerables.

PROBLEMA DE SOBREVIVENCIA

En muchos casos, el cambio climático exacerbará las crisis de agua y energía del Líbano, así como también la contaminación del aire y sus otros problemas ambientales que afligen a un país cuyas dificultades políticas y administración disfuncional a menudo obstaculizan la acción.

"El cambio climático debería ser la prioridad número uno. Es un problema de sobrevivencia. Y nuevamente carecemos de los fondos para implementar las medidas que deberíamos tomar para mitigarlo", dijo Kabakian.

Pese a sus precipitaciones relativamente altas, el Líbano debería caer en un déficit de agua para el 2015, independientemente del cambio climático, gracias a la urbanización, crecimiento poblacional y la mala administración.

En Beirut, la demanda estival de agua ya excede lo que la red suministra, en parte porque alrededor del 40 por ciento se pierde en filtraciones, de modo que mucha gente extrae agua de pozos. La sobreextracción de acuíferos costeros ha dado lugar a la intrusión del agua marina y la salinidad.

Una menor caída de nieve perjudicará la recarga de agua subterránea y los ríos. El hecho que la nieve se derrita antes en primavera hace que haya menos agua disponible en verano, cuando los agricultores la necesitan irrigar sus campos.

Más de 70 por ciento de los 4,3 millones de habitantes del Líbano vive en la franja costera densamente edificada, donde no existen precauciones para contrarrestar la vulnerabilidad ante el crecimiento de los niveles marítimos. Las playas, las reservas naturales junto al mar y las granjas costeras irrigadas también están bajo riesgo.

Muchos libaneses han notado arroyos secándose, inusuales olas de calor y patrones alterados de lluvia y nieve en décadas recientes, pero los científicos dicen carecer de los datos para atribuir causas precisas a estos fenómenos.

"Hay cambios claros. Podrían ser rápidamente atribuidos al cambio climático, pero desde una perspectiva científica tendemos a querer más evidencias", dijo Muatasem El-Fadel, profesor de recursos hídricos de la Univesidad Americana de Beirut.

Casi nada de lo que el Líbano ha hecho para resolver sus graves problemas ambientales mitigarían además el impacto potencial del cambio climático, pero hasta ahora ha habido más palabras que acciones.

E incluso lo que se dice está más que nada enfocado en la energía.

META INALCANZABLE

En un país que en gran medida ha ignorado la energía solar aunque sus plantas energéticas proveen sólo dos tercios de la demanda de electricidad, pocos apostarían por el objetivo oficial de que las fuentes renovables de energía contribuyan en 12 por ciento a las necesidades nacionales para el 2020.

Pese a su elevado uso de energía per capita, el Líbano contribuye relativamente poco a las emisiones globales de gas invernadero y está interesado en atraer fondos de países desarrollados para financiar medidas para reducir su vulnerabilidad a los efectos del cambio climático.

Mientras, el móvil de las ganancias, impulsado por excepciones fiscales o nuevas regulaciones, inspirarían medidas a favor de los autos híbridos, combustibles menos contaminantes y tecnologías más ecológicas, dice Karim Makdisi, profesor de estudios políticos de la Univesidad Americana de Beirut.

"La transformación de la economía global en dirección a esta economía más ecológica presenta una enorme cantidad de oportunidades comerciales, lo que no va a fallar en Líbano", sostuvo.

Empresarios bien conectados que buscan la importación de autos híbridos o ministros que destacan las credenciales ecológicas del Líbano por haber cambiado tardíamente algunas plantas energéticas de gas a combustible podrían tener algunos beneficios indirectos.

"Pero la energía no es la única preocupación cuando se trata de cambio climático. En última instancia, estamos hablando de un modo de vida, de adaptarse a un nuevo estilo de vida que ya no consume tanto o no es tan ineficiente en sus patrones de consumo", indicó Makdisi.

En un país donde el agua es tan barata e ilimitada, los conserjes lavan las aceras con ella para mantenerlas libres de polvo. Las amas de casa la usan para baldear balcones. Cañerías rotas gotean durante días en las calles.

"El agua pronto se convertirá en un lujo", dijo Walid Kanaan, gerente del Intercontinental en el centro de ski de Ouyoun al-Siman, enumerando las medidas de ahorro de energía y agua del hotel.

"Toda la idea surge porque siempre ha habido agua aquí por la nieve, pero nos estamos sensibilizando al respecto", dijo.

El hotel puede organizar excursiones a pie, paseos en cuatriciclos a motor y otras actividades, pero en un centro de ski éste aún depende de la nieve.

"Si nieva mañana, uno puede esperar ver gente haciendo fila y la tasa de ocupación aumentará en un 100 por ciento. No fue un gran año, pero esperamos que este mejor", declaró Kanaan.

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Los daños se veían venir y hubo negligencia

El invierno más duro de los últimos años se palpa día a día en el territorio nacional, con cientos de miles de hectáreas de arroz, hortalizas y flores, bajo el agua de los ríos desbordados, así como cientos de cabezas de ganado ahogadas.

Pero también con las historias particulares de quienes lo perdieron casi todo por lo que consideran falta de previsión, una mirada estatal más allá de la coyuntura de todos los años para atender los estragos que se esperan con cada invierno, y hasta negligencia.

Los efectos invernales no respetaron estrato ni condición, y hasta emisoras radiales de periodistas reconocidos quedaron inundadas, como en Mosquera, Cundinamarca.

LR visitó este lugar donde el río Bogotá inundó mas de 100 fincas de aproximadamente 90 fanegadas cada una. Las pérdidas económicas son cuantiosas y con el pasar de los días aumentan porque no hay cómo producir lo mismo que antes.

En el Valle del Cauca, el temor crece porque el dique conocido como RUT, y que protege a Roldanillo, La Unión y El Toro no va a aguantar mucho más, y si se rompe, las perdidas serían multimillonarias, y ya no hay recursos para sostenerlo.

Los arroceros de Magangué llevan tres meses con el agua al cuello, perdieron la cosecha del primer semestre del año y no han podido sembrar la del segundo, porque no hay un centímetro seco de tierra.
Los afectados solicitan al Gobierno una atención rápida y real.

"CAR no mantiene al camellón hace 28 años"
Carlos Eduardo Acosta tiene, en compañía de su familia, una propiedad de 250 fanegadas, en la Vereda San José, sector el Playón de Mosquera, Cundinamarca. Desde hace 33 años la ha hecho producir para su sustento familiar. Con la voz entrecortada cuenta la manera como tuvo que salir de su propiedad con sus trabajadores, su familia y las 1.000 cabezas de ganado, dejando 30 reses abandonadas en la finca que se inundó. "Íbamos 12 personas montadas en un tractor y arriando las vacas entre el agua. La que se desviara la teníamos que dejar, porque el agua no nos dio tiempo de nada", dijo. Tuvo que dejar la casa y los muebles, pero lo que más le preocupa es que hay personas que están llegando en lanchas y se entran por los techos para sacar lo que quedó. Carlos y su esposa no han vuelto para mirar cómo quedaron sus tierras. El ganadero responsabiliza a la Corporación Autónoma Regional y dice que la entidad no le ha hecho mantenimiento desde el 1982. "Lo más triste es que la CAR ahora nos culpa a nosotros, pero por su negligencia, desde hace 28 años, no toca el camellón sobre el río Bogotá", afirmó. Las 1.000 reses producían al mes 180.000 litros de leche que representaba para la familia Acosta $180 millones. Ahora sólo pueden producir 2 mil litros diarios, es decir una disminución del 80% en la producción. Carlos dice que este proceso se puede demorar dos años hasta que las tierras vuelvan a ser productivas. "El día de la inundación estábamos con el agua hasta el cuello y el ICA en lugar de ayudarnos nos estaba cobrando por los formularios" de movilización del ganado", recordó.

"Si el dique se rompe se agrava el asunto"
Víctor Castrillón, agricultor del municipio de El Toro Valle del Cauca, tiene una propiedad ubicada a cuatro kilómetros del municipio. Son 106 hectáreas donde cultiva maíz, de las cuales, 36, están totalmente afectadas por el desbordamiento del río Cauca. Las inundaciones tienen aproximadamente tres metros de alto alcanzando a tapar las matas de maíz que miden alrededor de dos metros y medio. "Los cultivos llevan 15 días totalmente inundados, el agua ya alcanzó el nivel de la mazorca, eso quiere decir que los cultivos ya deben estar podridos. Víctor ha perdido en las inundaciones alrededor de $200 millones, sin incluir los daños a su vivienda y los enseres perdidos por la humedad. Aún no ha podido drenar el agua porque los niveles del río no han bajado. "No podemos drenar porque los niveles están muy altos y no hay donde mandar el agua, hay que esperar que el río descienda para poder sacar agua". Por ser la zona tan baja, el río crece y afecta todos los cultivos, además los habitantes de la región están alerta para controlar el dique de contención del río porque si se llega a romper se perderían cultivos de maíz, de papaya, caña, uvas, melón. "Si el dique se rompe sería una catástrofe porque aquí vive mucha gente. Serían 40 mil hectáreas las que se perderían tan sólo en el municipio de El Toro, y eso significaría pérdidas por $73 mil millones. Castrillón dijo que el 30% de su producción la envía a almacenes de cadena, como Éxito y Carrefour. Las casas las tiene desocupadas y tuvo que sacar al mayordomo con la familia. Ahora tiene un celador, en medio del agua, para cuidarle la propiedad.

"Perdí $500 millones por inundaciones"
La finca El Pantano tiene 270 hectáreas, la mayoría en cosecha de arroz y queda ubicada en Magangué, departamento de Bolivar. Está ubicada a 7 kilometros del río Cauca. Hace 3 meses el dique se rompió y se le inundó la finca en su totalidad, al igual que la población de Majagual y veredas, como el Jobo y Pueblo Nuevo entre otras. Muchas propiedades durarán tres meses bajo el agua. Albert Martínez cuenta que se le perdió la cosecha del primer semestre del año y hasta el momento no ha podido empezar a sembrar de nuevo el arroz, ya que esta terminando de drenar el agua y esperando a que el terreno seque. "Aquí en La Mojana se perdió una gran área de arroz y otros tipos de cultivos de pancoger." Perdí 100 hectáreas del cereal, que representan 7.000 bultos. Aproximadamente fueron $280 millones", dijo. Martínez, además de agricultor también se dedica a la ganadería y narra con tristeza que se le murieron 40 animales cuando el agua arrasó con todo. El resto de su ganado lo tuvo que ubicar a 90 kilómetros hacia la sabana de Majagual, hecho que de entrada le eleva los costos, porque el traslado y el cuidado requieren grandes inversiones. Calcula que por todas las pérdidas economícas que la lluvia le causaron, entre arroz, pastos, deterioro de su infraestructura y ganado, superan los $500 millones. "Duermo y despierto, como miles de Mojaneros, con la incertidumbre y el temor de una nueva y próxima e inundación, ya que toda esa gran cantidad de agua que en estos momentos ha inundado el alto Cauca viene para acá, y de nuevo estamos en alerta roja. Otra vez estamos en peligro", dijo.


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