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14 dic 2010

Cancún, "nueva era" en cambio climático


Al cabo de 12 días de intensos esfuerzos, la Conferencia de Cancún concluyó con un acuerdo bien recibido a pesar de su limitado alcance. Su principal virtud: salvar el proceso de la ONU sobre el clima. Suiza habla de un “buen resultado, en primer lugar porque hubo un resultado”.


Para la presidencia mexicana de la conferencia “una nueva era en la cooperación internacional sobre el cambio climático”, se abre con el acuerdo en Cancún.

A pesar del rechazo de Bolivia, que considera insuficientes las reducciones de las emisiones de CO2 de los países desarrollados, el acuerdo recibió el aplauso de los delegados, el sábado 11 por la noche. Un areópago feliz de llegar al fin, después de doce días de trabajo, transpiración y a veces agrios debates, un resultado que salva el proceso de la ONU sobre el cambio climático que comenzó en 1992.

Este proceso, mal llevado en Copenhague el año pasado, continuará el próximo año en Durban, bajo la presidencia de Sudáfrica. Una presidencia importante, como lo demostró México, cuyo liderazgo y la manera inclusiva, transparente y decidida de llevarlo recogió los elogios de muchos de los participantes en Cancún.

Al final, unos 200 países acordaron aplazar a 2011 las negociaciones sobre el futuro del Protocolo de Kyoto, el único acuerdo jurídicamente vinculante, en contraparte de nuevas medidas para luchar contra el cambio climático.

Estas medidas incluyen la creación de un fondo verde para el clima para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático, así que medidas para proteger los bosques tropicales y el intercambio de tecnologías verdes.

“Es un resultado”

Director de la Oficina Federal de Medio Ambiente, Bruno Oberle cree que el compromiso alcanzado en Cancún “es un buen resultado, en primer lugar porque hay un resultado. Volver a la casa sin resultado alguno hubiera sido trágico”.

Copenhague había planteado serias dudas acerca de cómo negociar. Con Nagoya sobre la biodiversidad y luego Cancún, “se ha recuperado algo de confianza en los procesos internacionales”, añade.

“Es la prueba de que este modelo funciona y puede producir resultados con una negociación paciente entre todos los países en pie de igualdad. Una muy buena noticia para un país pequeño como Suiza”.

Una “base sólida”

El paquete logrado en Cancún (Ver ACUERDO) – “una base sólida para el desarrollo de los próximos años y la primera de Durban” – fue aprobado, “porque dio respuesta a la cuestión fundamental”, dice Bruno Oberle. A saber: “¿Quién es responsable de qué en el campo de la mitigación (de las emisiones)”.

“Una lista de promesas “muy impresionante” de los países desarrollados y no desarrollados integra también este paquete de Cancún”, añade Bruno Oberle.

El actual tratado sobre el clima tiene veinte años y refiere un mundo pasado, explica. China se convirtió en la nación industrializada del planeta y en la India, por lo menos 200 millones de personas viven en la norma suiza. Había que encontrar una manera de acercar a los países desarrollados y subdesarrollados para que compartan la carga.

Cancún permitió un paso, con un documento que reúne a esos grupos de países, utilizando una terminología similar, lo que constituye “el inicio de un tratado internacional que cubrirá a todos los países por igual en el ámbito del cambio climático”.

Al final

Bruno Oberle se despide de Cancún con la creencia de que “no se ha perdido la oportunidad y el resultado se encuentra dentro de lo que el gobierno suizo considera un resultado aceptable”.

Presente en Cancún por la WWF y la Alianza del Clima de las ONG suizas, Patrick Hofstetter también se mostró de acuerdo. “Estamos contentos de llegar a este acuerdo, que no hubiéramos creído posible hace apenas 24 horas. Pero debemos ser honestos, este solo es un paso importante”.

Este especialista en política climática que, a título personal, no esperaba mucho más de Cancún, cree que el punto fuerte del acuerdo es que se no se olvida de ninguna cuestión. “Tenemos algunos avances en términos de financiación, de mitigación, deforestación, un poco en temas de tecnología, además de una mejora de los sistemas de verificación”.

Es evidente que se cumplen las condiciones para que haya progresos en Sudáfrica. Aunque -y este es el principal punto negro de Cancún- de acuerdo con Patrick Hofstetter, la mayoría de los procesos decididos aquí no tienen fecha límite ni una modalidad específica clara. “Esto va a requerir mucho trabajo el próximo año para poder llegar a algo en Sudáfrica”.

Críticas de fondo

Con Cancún “la confianza mutua entre los países hace su retorno en las negociaciones, lo que es muy positivo”, destacó, por su parte, Philippe Roch el predecesor de Bruno Oberle en la Oficina Federal de Medio Ambiente. “Después de Copenhague hubo grandes dudas sobre la posibilidad de trabajar juntos. La confianza es una necesidad”.

Desde Ginebra, el consultor destacó “algunos pequeños pasos” en temas como los bosques y en las transferencias de tecnología, pero, sobre todo en materia de transferencias económicas”.

“En general, se limita bastante a los promesas de contribuciones financieras, con un dinero además que no tenemos. Esto no va a resolver el problema del calentamiento global”.

Para Philippe Roch, las transferencias de tecnología son, obviamente, una buena idea pero que no compensarán un hecho adquirido: los países en desarrollo van a producir más emisiones de gases de efecto invernadero.

“En realidad, no estamos en el camino para reducir las emisiones y Suiza, que no ha reducido aunque está en su nivel de 1990, o ligeramente por encima, a pesar de sus promesas, no tiene consejos que dar a los países en desarrollo”.

Cancún ha restablecido la confianza, en cuanto al fondo, el objetivo no se ha alcanzado, según Philippe Roch. “No es ni siquiera un cambio de paradigma, en la forma en que consumimos y de nuestras actitudes sobre el gasto en carbón”.


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5 dic 2010

Centroamérica dice que sufre problemas de cambio climático creados por otros

Varios países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) dijeron hoy que las naciones desarrolladas tienen una "deuda ecológica" con esa región del mundo que padece los efectos de un cambio climático que no generó.

El ministro de Medio Ambiente de Guatemala, Luis Ferraté, indicó en una conferencia de prensa, en el marco de la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16), que el cambio climático fue generado por los países industrializados y no lo países en desarrollo.

Los países centroamericanos, unos de los más vulnerables ante los efectos del cambio climático según los expertos, han puesto en marcha medidas con las cuales podrán "salir de un problema que no generamos nosotros sino los países industrializados, los cuales ahora no quieren hablar ni siquiera de aspectos vinculantes", dijo el funcionario.

Hemos invertido billones de dólares de nuestros propios impuestos en adaptación y mitigación, indicó, y los países del SICA no han producido ni siquiera tres milésimas de los gases de efecto invernadero, si bien son de los más vulnerables del planeta.

"Es injusto bajo el punto de vista ambiental y climático, hay una deuda ecológica que tiene los países industrializados con nosotros", puntualizó.

Ferraté señaló, sin embargo, que se puede llegar a consensos en la COP16 que remedien esta situación, si hay voluntad, inteligencia, solidaridad y reciprocidad.

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El cambio climático

Can Cún ha sido testigo en estos días de un evento importantísimo, la COP-16, que es la conferencia que sobre el cambio climático se efectúa, y de la que deben resultar directrices importantes para todo el mundo.

El tema no es internacional o nacional, es un tema de todos, y todos debemos tomar acciones.

Cuando se habla de estos menesteres, surgen dudas e inquietudes. Tamaulipas es un estado con un alto compromiso en el tema, dada su condición de generador de riquezas petroleras, industriales y demás.

Pero el cambio climático es cosa de todos, y ha sido, si lo vemos desde otra óptica, culpa de todos.

Recordamos cuando la ciudad de México estaba considerada como la región más transparente del mundo; hoy, la gran urbe, esa bella metrópoli está en un grave problema a grado tal que se ha tenido que instrumentar hace ya años el programa “Hoy no circula”, con objeto de reducir las emisiones de automóviles que, en miles, se han multiplicado… y contaminado.

Recordamos también la Victoria en la que podíamos transitar por la calle Hidalgo, y que no había el flujo vehicular de hoy en día, y una serie de acontecimientos que nos han llevado a esta crisis mundial. La basura, la contaminación de los mantos acuíferos y demás nos obligan a pensar muy seriamente en ejecutar acciones de cambio, pero que deben ser asumidas por todos.

No estamos de acuerdo con Cristina Figueres, de la oficina del cambio climático de la Organización de las Naciones Unidas –ONU- en el sentido de que declaró que nadie saldrá completamente feliz de los acuerdos emanados de la COP-16, ya que para ella, la definición de acuerdo significa que nadie está contento con el resultado, que es una situación en la que nadie, absolutamente nadie, sale feliz, aunque tampoco infeliz.

Suponemos que los acuerdos se toman para que todos estén conformes. Vemos, por ejemplo, en el Congreso cuando hay voces del PRI, PAN y PRD, así como los partidos pequeños, y que cada uno tiene una visión y postura sobre un tema determinado. Luego de discusiones, debates y propuestas, se establece un documento producto del consenso, es decir, que todos lo avalan, aunque algunos piensen que es un poco ventajoso para otras partes participantes.

Es natural, cuando no se hace lo que uno desea, que haya un poco de inconformidad, pero cuando se lleva precisamente al acuerdo es porque ya todos lo aceptaron.

Dice la Real Academia Española que acuerdo, entre otras definiciones, es la “resolución premeditada de una sola persona o de varias”, es decir, que todos han aceptado la determinación.

La funcionaria de la ONU asume que la COP-16 es un proceso multilateral donde cada país llega con su posición nacional, y en la misma debe haber flexibilidad para llegar a áreas de común acuerdo entre todos, que conjugue los intereses de largo plazo de los países.

En este sentido, habrá que estar muy pendientes de las sugerencias de los participantes, y como tamaulipecos, propiciar que haya mejor respuesta de la ciudadanía, servidores públicos, políticos, grupos sociales y privados, así como oficiales, ya que la contaminación y esos temas son responsabilidad de todos, así como también, las consecuencias que hay por omitir medidas adecuadas serán críticas, padecidas por todos.

Los problemas que propician el cambio climático no miden simpatías políticas o religiosas: afectan a todos por igual, de forma tal que todos, absolutamente todos, tenemos que enfrentar el reto.

¿Qué se debe hacer? Mil acciones en las que todos habremos de participar, y colaborar con las autoridades de todos los niveles, a fin de no tener los problemas graves que suponen los expertos que padeceremos dentro de un par de décadas, lo que nos lleva a vislumbrar que la catástrofe está prácticamente a la vuelta de la esquina.

Plantas de tratamiento de basura y agua, reforestación, menor consumo de energéticos y energía son solamente algunas de las acciones que debemos tomar.

En este sentido, se aplaude, por ejemplo, la construcción del parque eólico Los Vergeles que ha impulsado el gobernador tamaulipeco Eugenio Hernández Flores, ya que tendremos menos posibilidades de contaminar.

Esta es una sola de las muchas acciones que hemos de tomar, sin embargo, hemos de insistir mucho en la participación de todos, ya que finalmente, esto es un problema, como dijimos antes, de todos, y que si no lo enfrentamos a tiempo aún, será culpa de todos, pero las consecuencias serán de todos.

En base a lo anterior, sugerimos a quien esté consciente del daño que se puede hacer –más aún- al planeta, que se una a algún grupo o que, en forma individual, luchemos para evitar las consecuencias que pueden resultar fulminantes para el planeta que tanto amamos, y en el que vivimos.

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30 nov 2010

Demandan en Cancún medidas para frenar desastres naturales

La organización Oxfam International destacó aquí la necesidad de implantar medidas urgentes para frenar los desastres extremos, que han cobrado la vida de 21 mil personas en lo que va de año.

En un informe divulgado en la Cumbre Mundial Sobre Cambio Climático, que inicia sus sesiones hoy en Cancún, el organismo indicó que el 2010 superará la media de eventos meteorológicos de gran magnitud de la última década.

Este año, se han identificado 770 fenómenos extremos, y ha sido uno de los más calurosos. Pakistán, por ejemplo, alcanzó los 53,7 grados Celsius de temperatura, la más alta registrada en Asia, señala el documento.

También se ha caracterizado por inundaciones y un incremento notable del nivel del mar, agrega el texto.

Oxfam pide a los participantes a la reunión, que "actúen con urgencia y encuentren soluciones", además solicita la creación de un fondo, "para que el dinero llegue a quienes más lo necesitan y quienes mejor lo van a emplear", señala.

Antonio Gil, asesor de incidencia de campañas para Latinoamérica y el Caribe de Oxfam, resaltó que es apremiante salvar vidas, es una demanda de millones de niños que sufren los efectos del cambio climático, aseguró.

La XVI sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16), sesionará hasta el próximo 10 de diciembre junto a la VI Sesión de la Conferencia de las partes del Protocolo de Kyoto (CMP 6).

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