17 ene 2011

Aumenta cifra de muertos por lluvias en Brasil y temen epidemia

Autoridades sanitarias estatales advirtieron a la población sobre las enfermedades que podrían contraerse a través del agua de lluvia contaminada. La agencia de Defensa Civil también distribuyó vacunas contra el tétanos y la difteria, según su sitio electrónico.

Las lluvias que devastaron una región montañosa de Rio de Janeiro han dejado al menos 611 muertos, dijo el domingo la agencia de Defensa Civil de Brasil, mientras se esperan más tormentas y posibles brotes de enfermedades que socavarán las operaciones de rescate.

Cerca de cinco días después de que las lluvias desataran inundaciones y grandes deslaves en uno de los peores desastres naturales vistos en Brasil, la cifra de muertos sigue creciendo fuertemente mientras los socorristas llegan a más áreas y excavan buscando cuerpos enterrados por los ríos de lodo, indicó Reuters.

Imágenes de televisión mostraron a socorristas buscando personas bajo túmulos de escombros, una tarea difícil a causa de las nuevas lluvias del sábado y los pronósticos de más precipitaciones el domingo.

El periódico O Globo reportó que el Ejército había ayudado con el rescate de 110 familias en áreas aisladas en Teresópolis, donde 263 personas murieron, pero las víctimas reclaman cada vez más ante lo que perciben como una falta de ayuda gubernamental para distribuir bienes básicos y encontrar cuerpos.

Aunque las donaciones de alimentos, agua y comida llegan de otras partes del país, muchas personas en zonas remotas carecían de suministros básicos.

"¿Qué se puede sentir en un momento como este? Vacío", dijo el hijo de un dueño de una granja al canal televisivo Globo News, cerca de los escombros que había en la antigua propiedad familiar.

La extensión de los daños representan un desafío para Dilma Rousseff, la nueva presidenta de Brasil, y expuso grandes fallas en la planificación para emergencias y prevención de desastres en un país que aspira a obtener el estatus de nación desarrollada en los próximos años.

Rousseff visitó la región el jueves y prometió un rápido esfuerzo de socorro, pero aún debe enfocarse en algunas de las áreas más afectadas. La molestia de los sobrevivientes hasta el momento se ha dirigido principalmente al Estado y las autoridades locales.

El Gobierno federal destinó 780 millones de reales (463,5 millones de dólares) en ayuda de emergencia y Rousseff declaró tres días de duelo.

Autoridades sanitarias estatales advirtieron a la población sobre las enfermedades que podrían contraerse a través del agua de lluvia contaminada. La agencia de Defensa Civil también distribuyó vacunas contra el tétanos y la difteria, según su sitio electrónico.

Fuente

14 ene 2011

Desastres naturales e industriales causaron 100.000 muertes entre 1998 y 2009

Bruselas, -Los desastres naturales e industriales provocaron cerca de 100.000 muertes, 11 millones de afectados y la pérdida de hasta 200.000 millones de euros entre 1998 y 2009, según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

La ola de calor en el sur de Europa durante el verano de 2003 y el terremoto de Izmit (Turquía) de 1999 fueron las catástrofes que más muertes causaron: 70.000 y 17.000, respectivamente, indica la AEMA en un extenso informe, difundido este miércoles.

Las incidencias más graves desde el punto de vista económico se debieron principalmente a desastres naturales y dejaron pérdidas globales de 150.000 millones de euros en los 32 países que forman parte de la Agencia. El impacto total se eleva a unos 200.000 millones si se tienen en cuenta catástrofes menores.

Los terremotos de Izmit (Turquía) en 1999 y L'Aquila (Italia) en 2009, provocaron daños por valor de 11.000 millones y 2.000 millones de euros, respectivamente.

Las de origen industrial tuvieron un impacto especialmente destacado en los ecosistemas.

Los hundimientos de los buques petroleros Prestige en 2002 frente a las costas españolas y del Erika III en 1999 en el Canal de la Mancha o el vertido tóxico de Aznalcóllar (Sevilla) en 1998 alteraron seriamente los ecosistemas fluviales y costeros y requirieron costosas tareas de limpieza.

No obstante, la AEMA destaca que entre 2003 y 2009 el número de vertidos disminuyó significativamente, en parte gracias a que existen normativas y controles cada vez más estrictos en estos sectores.

Las tormentas fueron el desastre natural más costoso entre 1998 y 2009 y el cuarto en pérdida de vidas humanas (729 muertes, por detrás de las olas de calor, terremotos e inundaciones).

En Europa central las tormentas de diciembre de 1999 produjeron pérdidas de 18.000 millones y las de enero de 2007, 8.000 millones.

Las altas temperaturas registradas durante los veranos de 2006 y 2007 supusieron 3.000 muertes más por calor, mientras que el frío extremo en el periodo estudiado se cobró la vida de 1.900 personas.

"Está previsto que el cambio climático continúe aumentando la frecuencia e intensidad de las olas de calor", señala la AEMA y alerta de que esto podría tener consecuencias significativas para la salud humana, ya que se estima que la mortalidad aumentará entre el 1% y el 4% por cada grado centígrado de más.

Los incendios forestales que se producen cada año en Europa, principalmente en la región mediterránea, son otro de los fenómenos que castigan el medio ambiente y la economía.

Los más importantes detectados entre 1998 y 2009 tuvieron lugar en Portugal (2003 y 2005), España (2006) y Grecia (2007) y en cifras globales estas catástrofes supusieron 307 muertes en el periodo estudiado.

La sequía tuvo también graves consecuencias para la agricultura, el turismo y el sector energético, pero no ocasionó muertes directas.

Las pérdidas de la sequía que en 2003 afectó a España y Portugal, entre otros, ocasionó pérdidas de hasta 8.700 millones de euros.

El extremo contrario, las inundaciones también tuvieron un impacto destacado y constituyeron junto a las tormentas el desastre natural más grave.

Las inundaciones de 2002 en Europea central se tradujeron en pérdidas de 20.000 millones de euros y las de 2000 en Italia, Francia y los Alpes suizos, 12.000 millones; mientras que las de Reino Unido en 2007, 4.000 millones de euros.

Fuente

Sin datos no se combate al cambio climático

GUWAHATI, - Un esfuerzo concertado para documentar el impacto del recalentamiento planetario en el este del Himalaya es clave para diseñar las políticas de adaptación adecuadas.

En Nepal, el glaciar Imja se retrae casi 70 metros por año. En Bhután, donde el derretimiento es menos perceptible, 25 de 677 glaciares son considerados en peligro, con un "alarmante" repliegue de entre 20 y 30 metros al año, indicó G. Karma Chhopel, de la Comisión Nacional del Ambiente butanés.

Es más importante reunir estadísticas sobre los efectos del recalentamiento planetario que preocuparse por las represa que construye China en la región, opinó el profesor Jayanta Bandyopadhyay, del Centro para Políticas de Desarrollo y Ambiente en la oriental ciudad india de Kolkata, una rama del Instituto Indio de Administración.

"Construir más represas cuando las aguas en todos lados están amenazadas por el cambio climático es acelerar el problema de la pérdida de agua", dijo por su parte a IPS Himanshu Thakkar, de la Red de Asia Meridional sobre Represas, Ríos y Población.

Compartir agua es un tema importante, opinó Thakkar. "India necesita impulsar sus grandes negocios comerciales con China para llegar a un acuerdo sobre compartir el agua".

Por su parte, Bandyopadhayay reconoció que un pacto para resolver el conflicto era "buena idea".

"Pero todavía no sabemos la naturaleza de los cambios en la región. ¿En qué se basaría el tratado?", se preguntó. "Debo subrayar otra vez la necesidad de desarrollar modelos climáticos locales para la región. De otra manera, las estrategias de adaptación serán muy difíciles", alertó Bandyopadhyay. "Todo el tema del desarrollo asiático depende de esto".

Las montañas orientales del Himalaya, que abarcan 1.600 kilómetros en Nepal, Bhután, el norte de Birmania, el noreste del Tíbet y parte de India, son llamadas "las torres de agua de Asia" y son consideradas el "tercer polo" debido a su gran cantidad de glaciares.

En la región hay tres grandes cuencas, la del Indus al oeste, la del Ganges en el centro y la de Brahmaputra en el este, e incluyen a importantes ríos como el Ganges, el Indus, el Brahmaputra, el Yangtze, el Mekong, el Salween, el Xingjian, el Chao, el Phraya, el Irrawaddy, el Amu Darya, el Syr Darya y el Tarim.

Las montañas son fuente directa de recursos hídricos para Bangladesh, Bhután, China, India y Nepal, y suministran agua a más de de 1.300 millones de personas.

Las represas de China en la cuenca del Mekong han causado preocupación sobre la disminución de las aguas en Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam. Además, el inicio de las obras de construcción de la central china de Yarlung Tsangpo en noviembre pasado despertó temor en India.

Bandyopadhyay dijo que la parte china del agua del Yarlung Tsangpo era sólo 20 por ciento del total.

El experto señaló que afrontar el cambio climático en el Himalaya, que nutre a las cuencas, debe ser considerado un tema prioritario.

"Ahora tenemos una urgente necesidad de fortalecer las ciencias específicas del agua en Himalaya. Hay 1.300 millones de personas en la región. Esto de por sí debe impulsar al gobierno de India a la acción", dijo Bandyopadhyay a científicos y estudiantes del Instituto Indio de Tecnología en Guwahati.

La región este del Himalaya carece de estadísticas sobre patrones del clima, derretimiento de glaciares y variaciones de la temperatura. Bandyopadhyay señaló que incluso falta información básica sobre precipitaciones.

Shresth Tayal, glaciologista del Instituto de Recursos de Energía, con sede en Nueva Delhi, señaló que el recalentamiento en las áreas más altas de la cordillera era mayor que en las partes bajas, según datos que el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Nepal.

El glaciar de Rathong oriental, en el nororiental estado indio de Sikkim, se redujo de aproximadamente 7.125 kilómetros cuadrados en 1966 a 0,46 kilómetros cuadrados en 2009, una pérdida de 93,54 por ciento.

R. Krishnan, del Instituto Indio de Meteorología Tropical, destacó que el organismo ahora contaba con equipos de avanzada para crear modelos climáticos regionales. "Estamos listos para compartir información y colaborar en investigación interdisciplinaria", señaló.

Como parte de esfuerzos para reunir a las naciones del Himalaya para actuar contra el recalentamiento planetario, Bhután inició una serie de consultas de alto nivel con Bangladesh, India y Nepal, y organizará la conferencia ministerial "Cumbre climática para la vida en el Himalaya", que se realizará en octubre de 2011 con la mira de preparar un acuerdo regional.

Fuente

Lluvias cobran 482 muertes en Brasil


Teresopolis.- Socorristas excavaban el jueves en busca de sobrevivientes y luchaban por llegar a zonas aisladas por inundaciones y deslizamientos de tierra que causaron la muerte de 482 personas, en uno de los peores desastres naturales de Brasil en décadas.

Torrentes de lodo y agua como consecuencia de fuertes lluvias dejaron una huella de destrucción a través de la montañosa región Serrana, cerca de la ciudad de Río de Janeiro, echando abajo casas, cortando carreteras y soterrando a familias enteras mientras dormían.

"Es como si un terremoto hubiera remecido algunas áreas", dijo Jorge Mario, alcalde del área municipal de Teresópolis, donde fallecieron al menos 200 personas y se temía decenas más.

"La cifra de muertos va a subir mucho. Hay mucha gente enterrada que no puede recibir ayuda porque los equipos de socorro no pueden acceder a la zona", añadió el alcalde, y agregó que tres de los barrios de la localidad fueron destruidos por las inundaciones.

Laderas y riberas de ríos a cerca de 100 kilómetros al norte de Río colapsaron después de que cayera el equivalente a un mes de lluvia en 24 horas, desde la noche del martes.

Se pronostican más lluvias intensas, lo que complicaría las tareas de rescate y eleva el riesgo de más aludes.

Las casas de ricos y pobres en y alrededor de Teresópolis y otras ciudades, causando probablemente miles de millones de dólares en daños. Pero la parte más dura del desastre se la llevaron residentes rurales más pobres, en viviendas construidas en áreas de riesgo y sin una autorización de planificación formal.

Las inundaciones no han afectado las cosechas de las principales exportaciones de Brasil -soja, azúcar, naranjas y café-, pero podría empujar al alza los precios de alimentos locales pues la región Serrana es un importante productor de frutas y vegetales para el área de Río.

Río, famosa por sus playas y el Carnaval, será una de las sedes del Mundial de fútbol del 2014 y organizará los Juegos Olímpicos del 2016.

Socorristas intentaban salvar a los residentes de las embravecidas aguas y cavaban en las ruinas de casas en búsqueda de sobrevivientes, encontrando a menudo sólo cuerpos sin vida. Un rescate exitoso tuvo lugar cuando un bebé de seis meses fue encontrado con vida en los escombros de una casa, provocando gritos de júbilo entre los residentes.

Una mujer cargaba a un perro en las ruinas de su casa mientras el agua derribaba con fuerza los muros remanentes.

La mujer debió tomar una soga lanzada por residentes desde un techo cercano y de ese modo fue recuperada a salvo, pero tuvo que soltar al perro a las aguas para poder salvarse ella.

En Nova Friburgo, un poblado rural colonizado por primera vez por inmigrantes suizos, al menos 214 personas habían perdido la vida, según funcionarios locales.

"Ya son 200 los muertos y ese total va a aumentar, por desgracia. La esperanza de encontrar sobrevivientes es muy pequeña", dijo a Reuters Roberto Robadey, coordinador de la oficina de Defensa Civil municipal.


ES UNA TRAGEDIA: ROUSSEFF

Dilma Rousseff, que enfrenta el primer gran desafío de su presidencia tras asumir su mandato hace dos semanas, la calificó como una tragedia de la que no sólo puede culparse a la madre naturaleza.

"La construcción de viviendas en áreas de riesgo es la regla en Brasil en vez de ser la excepción", dijo la mandataria a la prensa en Río de Janeiro después de sobrevolar la región afectada por las inundaciones y visitar Nova Friburgo, donde gran parte de los daños se concentró en áreas donde había casas precariamente construidas en la base de una inclinada colina.

"Cuando no hay políticas de vivienda, ¿dónde van a vivir las personas que ganan hasta dos veces el salario mínimo?", cuestionó Rousseff.


CUERPOS APILADOS

Los deslizamientos de tierra e inundaciones son comunes en gran parte de Brasil, lo que deja en evidencia una pobre planificación urbana y la falta de acción preventiva por parte de las autoridades.

El periódico Folha de Sao Paulo dijo que era el peor desastre natural que golpeó a Brasil en cuatro décadas.

Marejadas de agua y ríos de lodo sumergieron totalmente a algunas casas y dejaron automóviles aplastados como latas de aluminio. Más de 13.500 personas han quedado damnificadas en la región, dijo la agencia de Defensa Civil.

Los equipos de rescate aún no han llegado a varias de las partes más golpeadas de Teresópolis, incluyendo un barrio donde, según informes de medios, hay alrededor de 150 casas destruidas.

Docenas de cuerpos habían sido apilados afuera de una estación de la policía en el centro de la ciudad a la espera de ser identificados para después ser llevados a una iglesia, dijo a Reuters el taxista local Vinicius Bittencourt.

"Los cuerpos estaban ahí porque ya no hay más espacio en la morgue. La gente camina llorando por las calles. He visto a gente cargando a niños muertos en mantas", añadió.

Al menos 39 personas fallecieron en Petrópolis, un pintoresco poblado en las montañas que servía como residencia de verano para la familia real brasileña en el siglo XIX.

Otras 18 personas murieron en la cercana localidad de Sumidouro.

Bomberos usaron maquinaria pesada para retirar escombros de las carreteras que bloqueaban su paso a algunas de las áreas más afectadas por la catástrofe.

"La situación es crítica, pero tenemos que avanzar, no podemos parar", dijo el coronel del departamento de bomberos José Paulo Miranda.

Rousseff ya liberó 780 millones de reales (460 millones de dólares) en fondos de ayuda de emergencia disponibles para los esfuerzos de rescate y reconstrucción.

Dos helicópteros de la Armada están ayudando en las operaciones de rescate y la Armada también enviará un hospital de campaña móvil al área.

Fuente

Australia: el terror de vivir amenazados por las aguas

Estamos en verano en Queensland, una época donde generalmente llueve, pero este año ha llovido en exceso, como nunca antes. En la prensa se ha podido leer algunas menciones de las (tristemente célebres) lluvias e inundaciones de 1974, pero nunca pensé que se repetiría la historia.

El lunes 10 salí a mi oficina, temprano en la mañana como de costumbre, había llovido durante el fin de semana y no se vislumbraba ningún cambio, aunque seguía lloviendo. Al llegar a mi oficina en los noticieros se hablaba de tormentas y de inundaciones en Toowoomba, un poblado a 90 minutos al noroeste de Brisbane.

Al día siguiente las lluvias no paraban. El martes eran aún más intensas las precipitaciones. Por la ventana de mi oficina, que está en el último piso de un edificio ubicado en el oeste de la ciudad, podía ver cómo el río iba subiendo en Brisbane City, y cómo el cielo se tornaba cada vez más gris oscuro. Eran las 9 de la mañana y parecían las siete de la noche. Sentí miedo. Angustia. Mi hijo estaba en el childcare (guardería), mi esposa en su oficina y ya se hablaba de inundación en la ciudad.

Para ese momento, las represas estaban llenas y se decía que posiblemente abrirían las compuertas. Me parecía una locura, pero el tema es que estaba a punto de explotar y era inminente una inundación total de la ciudad.

Ya para entonces, desde la ventana veía al río a punto de desbordarse. Casi llegaba a las puertas de las casas en su ribera.

Le dije a mi jefe que me tenía que ir. Tenía que buscar a mi chamo (hijo), porque habían cerrado el childcare (guardería). Llamé a mi esposa, nos encontramos en la estación central y nos llevó cuarenta y cinco minutos recoger a Cristian en el colegio. Los trenes estaban atrasados, venían llenos, la estación estaba a reventar. Nunca había visto tanta gente. Y es que la ciudad estaba siendo evacuada. Pronto se inundaría.

Los recuerdos

En el tren se hablaba de zonas ya evacuadas, que ya el agua había desbordado. Se me hacía difícil creer lo que escuchaba. Tras recoger a Cristian llegamos finalmente a la casa, estresados, angustiados, y a encender la televisión. Las imágenes de las inundaciones me hacían recordar la tragedia del estado Vargas, un desastre natural de proporciones similares que ocurrió en Venezuela en 1999.

Para el miércoles ya Brisbane estaba inundado. Daba tristeza ver todo lleno de agua, hasta 4,5 metros de altura sobre el nivel del mar que cubría casas enteras, destruyó muelles, caminerías, y negocios a la orilla del río. El agua ya se había colado entre calles y avenidas de las urbanizaciones cercanas, estaba por todos lados.

Cerca de nuestra casa también se hablaba de inundación y evacuación. Tratando de mantener la calma, preparamos un bolso con ropa y algunos documentos importantes. Era angustiante saber que debíamos dejar todo atrás si nos tocaban a la puerta o nos llamaban por teléfono para desalojar. Sentí miedo otra vez.

Paso el día sin caer una gota de agua, gracias a dios, y sentí un poco de tranquilidad. A mi vecino se le había inundado la parte de abajo de su casa, pero la nuestra estaba intacta.

Revisamos un mapa de inundaciones y nos dimos cuenta que no estábamos en la zona de mayor riesgo. Casi de noche fuimos a buscar agua potable, leche y pan, pero todos los estantes estaban vacíos. Había angustia general, mucho nervio. Ya eran muchas las zonas de la ciudad inundadas. No sólo era Brisbane, era Ipswich y Toowomba. Y cada vez más personas iban llegando a centros de acopio.

La televisión mostraba imágenes del agua que, indetenible, arrastraba todo a su paso. Carros, casas, todo. Se veía también lo que hacían los equipos de rescate para atender a los necesitados. Hay pocos fallecidos, si se compara con otras tragedias como la de Vargas (en Venezuela), pero no por ello deja de ser muy triste vivir todo esto.

Bajan las aguas

El jueves tampoco llovió, el río empezó a bajar y se empezó a hablar de limpieza y reconstrucción.

Y este viernes, tampoco llueve, con lo que llegamos a tres días sin lluvia. El agua que ocupó calles, viviendas, colegios, estadios y negocios parece desvanecerse, escurrirse y algunos empiezan a regresar a su hogar, a ver que quedó, que dejó el agua a su paso.

Nada quedó intacto, por todos lados hay una marca de esta tragedia. Incluso para aquellos que no estuvimos involucrados desde el principio, y sólo fuimos espectadores, porque igual sentimos la angustia, el pánico de ser parte de un desastre natural.

Ahora toca tender una mano, de cualquier forma, a aquellos que lo necesiten. A sabiendas de que el miedo sigue allí, por la expectativa de que todo se repita.

Fuente

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Lo más leido