Dadas las diferencias existentes entre países ricos y pobres y, ante la negativa de China, India y otras potencias emergentes, la próxima conferencia sobre cambio climático, en México, a finales del 2010, no verá sin duda la adopción del nuevo tratado vinculante para unificar los esfuerzos de todos los países en un único carril de lucha contra el calentamiento. Estos son otros resultados de la cita de dos semanas en Copenhague.
¿Qué ocurrirá con la lucha contra el cambio climático? Ha fracasado el intento de que las naciones industrializadas asumieran colectivamente reducciones de gases de entre el 25% y el 40% para el 2020 respecto a 1990, como recomiendan los científicos. El acuerdo de Copenhague establece que antes del 1 de febrero las naciones industrializadas (incluido EE. UU.) deberán presentar, individual o colectivamente, sus nuevas metas para el año 2020. Por su parte, los países en vías de desarrollo pondrán en marcha acciones de mitigación mientras que para el grupo de las naciones menos adelantadas y las pequeñas islas los planes serán voluntarios.
¿Cómo incidirá todo esto en el protocolo de Kioto? El compromiso vinculante de Kioto (1997) para reducir los gases de efecto invernadero sólo afecta 37 países ricos; y seguirá así por ahora. Las metas que tienen que presentar antes de febrero del 2010 deben servir para cubrir el segundo periodo de cumplimiento, pues el actual protocolo de Kioto expira en el año 2012 (fecha en la que han debido reducir sus emisiones un 5% respecto a 1990).
¿Quéhará la UE? José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, dijo que la UE mantiene su plan para reducir las emisiones de gases del 20% para el 2020. Este asunto ya está acordado y no sólo responde a la política europea para luchar contra el cambio climático, sino que forma parte de su estrategia para diversificar fuentes de energías y ganar competitividad.
Y para EE. UU., ¿quésignifica el acuerdo? Obama dijo que impulsaría las energías renovables y depender menos del petróleo "por razones de seguridad nacional". Y está claro que reforzará en este ámbito su relación con China. Pero EE. UU., que sigue al margen de Kioto, podrá hacer una transición más pausada hacia una economía baja en carbono para acompasarla a las necesidades del tejido económico.
¿Y para Obama? Sólo se ha comprometido en Copenhague a reducir los gases invernadero un 3-4% para el 2020 respecto a 1990, pero su promesa no es vinculante (como todo lo acordado en Copenhague). Por eso, si los demócratas fracasan en el Senado en las próximas semanas a la hora de aprobar la ley que incluye esa meta, no pasaría nada. Obama no se habría pillado los dedos. Su promesa sería... más papel mojado.
Y para los países en vías de desarrollo, ¿quécomporta? Yvo de Boer, secretario ejecutivo del Convenio del Cambio Climático, dijo que estos países han previsto acciones para mitigar el cambio climático que les permitirían reducir el ritmo de crecimiento de sus emisiones un 28% en el 2020 respecto a la tendencia prevista para esa fecha (lo que está en la horquilla recomendada por los científicos). Cumplen más que los países ricos, vino a decir.
¿Quéplanes tienen los grandes países emergentes? China reducirá la intensidad de carbono (emisiones de CO por unidad de producto) 2 entre el 40% y el 45% para el año 2020 con relación al 2005. India recortará la intensidad de emisión entre un 20% y un 30% para esa fecha. Y Lula da Silva prometió que Brasil reducirá las emisiones entre un 36,1% y un 38,9% respecto a las tendencia prevista para el 2020.
¿Serán verificadas por la comunidad internacional las emisiones de los países en vías de desarrollo? Sus planes deben ser sometidos a un sistema nacional de medición y verificación y serán comunicados cada dos años al Convenio del Cambio Climático. Sin embargo, la comunicación de esta información debe hacerse sobre la base de "unas directrices que asegurarán que su soberanía nacional sea respetada", lo que es una concesión a China. El temor es que hay discrepancia entre lo real y lo comunicado, y que no haya total transparencia, como pedía la Unión Europea.
¿Habrá ayuda a los países pobres? Entre el 2013 y el 2020, los países desarrollados se comprometen a movilizar progresivamente hasta 100.000 millones de dólares. Los fondos vendrán de fuentes públicas y privadas, aunque no se concreta mucho más. Debe servir para ayudarles a reducir sus emisiones, proteger los bosques y evitar la deforestación y asistirles en la adaptación frente a los efectos del calentamiento y para la transferencia tecnológica.
fuente
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26 dic 2009
9 dic 2009
El cambio climático: extorsión y manipulaciones
Las serias dudas sobre el calentamiento de origen antropogénico empañan la cumbre de Copenhague
La revelación de una batería de comunicaciones internas entre científicos de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en Estados Unidos, ha desencadenado un verdadero escándalo de proporción mundial. Esta Universidad es uno de los principales centros de divulgación de las posturas catastrofistas y antropogénicas, científicas o no, del mundo, pero ha pasado a convertirse en un ejemplo de prácticas muy poco universitarias.
De los correos intervenidos se desprende que se han eliminado pruebas materiales contrarias a las tesis del IPCC -el panel de la ONU sobre el cambio climático-, que se ha impedido publicar a científicos de los llamados escépticos, y que se ha presionado a medios de comunicación críticos con las posturas oficiales y se ha pedido a los árbitros evaluadores de artículos antes de su publicación (la llamada Peer Review) que rechazaran los textos propuestos por científicos discrepantes. También se han destruido archivos de datos de estaciones medidoras de temperaturas cuyos resultados no apoyaban las tesis catastrofistas, se han maquillado y manipulado cifras para ajustarlas a las teorías del IPCC, ya sea para reducir la temperatura media del océano, para cambiar el período de referencia en un índice de temperatura global, o para pedir que no se publique la divergencia en la temperatura media entre océanos y superficie terrestre para no dar soporte a teorías sobre islas de calor de los centros urbanos. Igualmente, se ha ocultado una investigación que arroja un ligero enfriamiento del planeta, o se propugnan trucos para que las temperaturas sean más elevadas, o se insta a contener la temperatura del ¿Período Cálido Medieval¿ (naturalmente de origen no antropogénico).
En fin, aunque sólo ha aparecido la punta del iceberg de este caso de corrupción climática, el escándalo no ha hecho más que reforzar la posición de los académicos escépticos en su lucha por mantener abierto el debate científico sobre este asunto crucial.
El problema al que se enfrentan los científicos que han disfrutado de fondos para investigación mil veces superiores a los de los críticos es que si sus tesis se demuestran falsas tendrán que afrontar un ridículo colosal, y toda su producción escrita, incluso la de calidad, será puesta en duda. En el caso de los escépticos, la cuestión es diferente, pues ellos se han limitado a demandar que se profundizara en las investigaciones sobre un calentamiento global de origen antropogénico que no estaba claramente demostrado, y a cuyo amparo están adoptándose políticas y decisiones con un fuerte impacto económico, tanto en términos de gasto como de eventual freno al desarrollo industrial de muchos países. Los científicos oficiales y sus terminales mediáticas, que en España son todos los medios de comunicación -de derechas, de izquierdas o mediopensionistas- con la modesta excepción de Actualidad Económica, han rehuido permanentemente ese debate público.
Está demostrado que las principales afirmaciones en las que se basaban los políticos de la ONU para controlar la economía mundial, los recursos naturales o la población, a base de fuertes impuestos sobre empresas y personas individuales, tenían cimientos de barro. A estas alturas puede afirmarse, por ejemplo, que cambio climático ha existido siempre. El calentamiento global se ha venido produciendo desde el final de la ¿Pequeña Edad del Hielo¿, hace más de un siglo. En la última centuria, la subida de las temperaturas ha sido del orden de 0,7ºC . Durante los últimos once años, a pesar de la subida del CO2, las temperaturas se han mantenido estables ó ligeramente a la baja, contrariamente a lo que predecían los modelos del IPCC. También se puede asegurar que no está demostrado que el CO2 cause el aumento de las temperaturas.
Muchos científicos afirman que el incremento de las temperaturas precede a la subida de los niveles de carbono. Por otra parte, el CO2 no es un gas contaminante sino un producto natural de la respiración de seres humanos y plantas, y responsable directo de los aumentos de producción agrícola en el mundo y, por tanto, de la reducción del hambre. Este gas puede ser responsable del 30% de una supuesta subida de las temperaturas pero su influencia decrece conforme se elevan las concentraciones de CO2 en la atmósfera. Existen además otros gases como el metano, producto de la ganadería mundial, que también tienen gran influencia. Y lo que también está claro es que, además del CO2 o el metano, los responsables de un teórico calentamiento global pueden ser: el cambio en el eje de giro de la tierra, las tormentas solares, el vapor de agua, las corrientes marinas del Pacífico y el Atlántico, etcétera. Curiosamente, de todos estos posibles elementos el único que puede ser controlado por ese organismo de la ONU, tan antidemocrático como la propia organización, es el CO2, ya que a través de impuestos y de planificación económica se pueden asignar y dirigir los recursos financieros a espaldas de la libertad individual, de la libertad de empresa y del libre mercado.
Es preciso que se abra el debate sobre las verdades y las mentiras del cambio climático antes de que el daño que se produzca a la humanidad en la magna reunión de Copenhague sea difícilmente reparable.
La revelación de una batería de comunicaciones internas entre científicos de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en Estados Unidos, ha desencadenado un verdadero escándalo de proporción mundial. Esta Universidad es uno de los principales centros de divulgación de las posturas catastrofistas y antropogénicas, científicas o no, del mundo, pero ha pasado a convertirse en un ejemplo de prácticas muy poco universitarias.
De los correos intervenidos se desprende que se han eliminado pruebas materiales contrarias a las tesis del IPCC -el panel de la ONU sobre el cambio climático-, que se ha impedido publicar a científicos de los llamados escépticos, y que se ha presionado a medios de comunicación críticos con las posturas oficiales y se ha pedido a los árbitros evaluadores de artículos antes de su publicación (la llamada Peer Review) que rechazaran los textos propuestos por científicos discrepantes. También se han destruido archivos de datos de estaciones medidoras de temperaturas cuyos resultados no apoyaban las tesis catastrofistas, se han maquillado y manipulado cifras para ajustarlas a las teorías del IPCC, ya sea para reducir la temperatura media del océano, para cambiar el período de referencia en un índice de temperatura global, o para pedir que no se publique la divergencia en la temperatura media entre océanos y superficie terrestre para no dar soporte a teorías sobre islas de calor de los centros urbanos. Igualmente, se ha ocultado una investigación que arroja un ligero enfriamiento del planeta, o se propugnan trucos para que las temperaturas sean más elevadas, o se insta a contener la temperatura del ¿Período Cálido Medieval¿ (naturalmente de origen no antropogénico).
En fin, aunque sólo ha aparecido la punta del iceberg de este caso de corrupción climática, el escándalo no ha hecho más que reforzar la posición de los académicos escépticos en su lucha por mantener abierto el debate científico sobre este asunto crucial.
El problema al que se enfrentan los científicos que han disfrutado de fondos para investigación mil veces superiores a los de los críticos es que si sus tesis se demuestran falsas tendrán que afrontar un ridículo colosal, y toda su producción escrita, incluso la de calidad, será puesta en duda. En el caso de los escépticos, la cuestión es diferente, pues ellos se han limitado a demandar que se profundizara en las investigaciones sobre un calentamiento global de origen antropogénico que no estaba claramente demostrado, y a cuyo amparo están adoptándose políticas y decisiones con un fuerte impacto económico, tanto en términos de gasto como de eventual freno al desarrollo industrial de muchos países. Los científicos oficiales y sus terminales mediáticas, que en España son todos los medios de comunicación -de derechas, de izquierdas o mediopensionistas- con la modesta excepción de Actualidad Económica, han rehuido permanentemente ese debate público.
Está demostrado que las principales afirmaciones en las que se basaban los políticos de la ONU para controlar la economía mundial, los recursos naturales o la población, a base de fuertes impuestos sobre empresas y personas individuales, tenían cimientos de barro. A estas alturas puede afirmarse, por ejemplo, que cambio climático ha existido siempre. El calentamiento global se ha venido produciendo desde el final de la ¿Pequeña Edad del Hielo¿, hace más de un siglo. En la última centuria, la subida de las temperaturas ha sido del orden de 0,7ºC . Durante los últimos once años, a pesar de la subida del CO2, las temperaturas se han mantenido estables ó ligeramente a la baja, contrariamente a lo que predecían los modelos del IPCC. También se puede asegurar que no está demostrado que el CO2 cause el aumento de las temperaturas.
Muchos científicos afirman que el incremento de las temperaturas precede a la subida de los niveles de carbono. Por otra parte, el CO2 no es un gas contaminante sino un producto natural de la respiración de seres humanos y plantas, y responsable directo de los aumentos de producción agrícola en el mundo y, por tanto, de la reducción del hambre. Este gas puede ser responsable del 30% de una supuesta subida de las temperaturas pero su influencia decrece conforme se elevan las concentraciones de CO2 en la atmósfera. Existen además otros gases como el metano, producto de la ganadería mundial, que también tienen gran influencia. Y lo que también está claro es que, además del CO2 o el metano, los responsables de un teórico calentamiento global pueden ser: el cambio en el eje de giro de la tierra, las tormentas solares, el vapor de agua, las corrientes marinas del Pacífico y el Atlántico, etcétera. Curiosamente, de todos estos posibles elementos el único que puede ser controlado por ese organismo de la ONU, tan antidemocrático como la propia organización, es el CO2, ya que a través de impuestos y de planificación económica se pueden asignar y dirigir los recursos financieros a espaldas de la libertad individual, de la libertad de empresa y del libre mercado.
Es preciso que se abra el debate sobre las verdades y las mentiras del cambio climático antes de que el daño que se produzca a la humanidad en la magna reunión de Copenhague sea difícilmente reparable.
27 nov 2009
El cambio climático aumentará la inseguridad alimentaria y la desnutrición en el Pacífico
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO) advirtió este jueves de que el cambio climático tendrá "un fuerte impacto en la agricultura, la silvicultura y la pesca en las islas del Pacífico", lo que llevará a un "incremento de la inseguridad alimentaria y la desnutrición", por lo que instó a los Gobiernos y los donantes, en vísperas de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático en Copenhague, "a que comiencen a implementar de inmediato planes consistentes y proactivos de adaptación al cambio climático en todas las islas del Pacífico".El cambio climático actuará como un "multiplicador de amenazas" en una región que sufre ya por sí una fuerte presión medioambiental y económica, según un documento orientativo de políticas públicas denominado 'El cambio climático y la seguridad alimentaria en el Pacífico' preparado por la FAO para el encuentro en Copenhague.
Las islas del Pacífico, según el informe, tendrán que hacer frente a la subida del nivel del mar, el calentamiento y la acidificación de los océanos, los cambios en el régimen de lluvias, de las horas de insolación y de la nubosidad, la alteración de las pautas de circulación oceánicas y atmosféricas y un incremento de la frecuencia de eventos climáticos extremos, tales como ciclones tropicales y sequías.
Muchos de estos impactos podrían tener efectos cumulativos y adversos en los rendimientos agrícolas y pesqueros y en la seguridad alimentaria, prosigue el documento. "La degradación de los ecosistemas marinos y terrestres, el aumento del calor, la erosión del suelo, salinización y el agotamiento de los nutrientes, la propagación de plagas y enfermedades, una mayor frecuencia de incendios forestales, sequías y las inundaciones representan un serio peligro para la producción alimentaria", advirtió la organización.
"NO DEJAR SOLOS A LOS CAMPESINOS"
"No hay que dejar solos a los campesinos cuando se trata del cambio climático", aseguró el director general adjunto de la FAO, Alexander Müller. "Los países y sus socios en el desarrollo tienen que garantizar que los campesinos reciben la mejor información sobre la elección de variedades agrícolas, así como de las opciones de gestión del agua y el suelo para adaptarse al cambio climático", explicó Müller.
"Las negociaciones internacionales sobre el cambio climático deben tener en cuenta la relación estrecha entre seguridad alimentaria y calentamiento global", señaló Müller. "Todas las islas del Pacífico deben recibir apoyo para implementar sus programas de acción nacionales de adaptación, que incluyen la cuestión de la seguridad alimentaria", advirtió.
Según la FAO, deben intensificarse la investigación y el desarrollo en la agricultura, pesca y silvicultura para identificar y promover el uso de variedades de cultivos resistentes a la sal y la sequía, la rehabilitación de los bosques costeros y el desarrollo de infraestructuras en las áreas vulnerables de la costa. "El no actuar nos llevará a una mayor pobreza, inestabilidad política y conflictos", advirtió Muller. El documento ha sido elaborado de forma conjunta con el grupo de expertos del Pacífico sobre cambio climático y seguridad alimentaria.
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