12 sept 2010

Cambio climático y su incidencia en el comercio internacional

El Cambio Climático (CC) es un desafío para toda la humanidad, de allí que las medidas a adoptarse deben ser compatibles con las metas de la comunidad internacional en relación al crecimiento y desarrollo económico y social.

Es evidente que el CC no es un problema comercial pero sus efectos son comerciales, por ello afecta el Comercio Internacional de bienes y servicios y por lo tanto incumbe a la Organización Mundial De Comercio (OMC), como así también los acuerdos que se han firmado en el marco de dicha Organización.

A principios de la década del 90 se hablaba que los problemas ambientales tenían carácter local, pero poco a poco las investigaciones sobre este tema fueron generando conciencia de que estos problemas trascienden lo regional para convertirse en  un problema universal o global.

Es en este contexto que ningún país acepta la responsabilidad que tiene ante la problemática ambiental y más precisamente la responsabilidad histórica que tiene. Tradicionalmente los países industrializados han sido emisores de grandes cantidades de dióxido de carbono de procedencia energética y parte de su responsabilidad en el actual nivel de concentraciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) es debida a sus emisiones acumuladas del pasado.

Este nivel de responsabilidad ya estaba plasmado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio Climático (CMNUCC) en el artículo 4, que establece que "cada una de esas partes adoptará políticas nacionales y tomará las medidas correspondientes de mitigación del cambio climático, limitando sus emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero y protegiendo y mejorando sus sumideros y depósitos de gases de efecto invernadero".

Hay que destacar que los países subdesarrollados, los cuales en general aportan bajas concentraciones de GEI,  son los más vulnerables ante el CC.  

Existe una clara conciencia internacional de que las medidas nacionales que se adopten en virtud de los futuros compromisos tendrán un costo económico-comercial. Por ello, el alcance y el modo en que dichos costos serán distribuidos internacionalmente entre las distintas categorías de países y sectores se encuentra en el centro mismo de las negociaciones.

Los países industrializados sostienen que, frente a nuevos compromisos de reducción, se verán obligados a introducir medidas orientadas a mantener la "competitividad" de sus industrias nacionales respecto de las importaciones provenientes de países que no asumirían idénticos compromisos en el Protocolo de Kioto.

Ahora bien, para alcanzar los objetivos de política ambiental, un país puede recurrir a instrumentos de política comercial dentro de los cuales podríamos mencionar los aranceles aduaneros a bienes favorables o perjudiciales para el cambio climático, pagos en frontera en función del método y del proceso productivo, subsidios internos a la producción e innovación, etc.

En líneas generales, se considera que los instrumentos de política ambiental tienen mucha incidencia en lo comercial y se diseñan con el objeto de modificar las acciones de los agentes económicos que perjudican de un modo u otro el ambiente.

Dentro de estos instrumentos podemos identificar tres grupos: el primer grupo de instrumentos que encontramos son aquellos de tipo regulatorio que incluyen, entre otros, la fijación de límites máximos de emisión, la indicación de bienes que no se pueden producir,  tecnologías que se pueden utilizar. Un segundo grupo estaría integrado por los incentivos, dentro de los cuales encontramos los impuestos a la emisión, los subsidios para el cuidado ambiental y los permisos negociables de emisión.
 
Y finalmente dentro del tercer grupo nos encontramos con los instrumentos disuasivos con los cuales se busca convencer al emisor de la conveniencia de modificar su comportamiento mediante señales que recibe del mercado o de acciones indirectas de los gobiernos. Dentro de este grupo se encuentran, entre otras, medidas como los etiquetados voluntarios y obligatorios, que tienen como finalidad la educación y concientización ambiental.

Actualmente la medida disuasiva más conocida, utilizada en el comercio internacional, es el etiquetado, dado que hay productos que informan al consumidor sobre las acciones que realiza el productor para reducir la emisión de gases de efecto invernadero o que indican el nivel de emisión de estos gases en la etapa de producción y de transporte o lo que en otras palabras se denomina la Huella de Carbono o también conocido como Carbon Footprint. La Huella cuantifica la cantidad de emisiones de dióxido de Carbono  que son liberados a la atmósfera a lo largo de toda la cadena de comercialización (producción, almacenamiento, transporte, distribución, venta, etc.).

La Huella de Carbono, se determina mediante un inventario de emisiones de GEI medidas en toneladas de dióxido de carbono equivalente (tnCO2e).  En esa medición debe tenerse en cuenta que existen tres tipos de emisiones: las directas, las indirectas y las indirectas expandidas.

Las emisiones directas son aquellas que ocurren a partir de fuentes pertenecientes o controladas por la empresa, como las que surgen de procesos químicos o físicos, aquellas producidas por la quema de combustible en equipos móviles como autos, montacargas y tractores o las emisiones no intencionales de GEI desde una compañía o fábrica a través de escapes y pérdidas. Estas emisiones se conocen en la industria vitivinícola como emisiones fugitivas y es muy probable que se limiten a escapes provenientes de sistemas de refrigeración basados en HFC (hidrofluorocarbonos).

Las emisiones indirectas ocurren fuera de la empresa a partir de recursos externos adquiridos por ella (electricidad, vapor o calor) y las emisiones indirectas expandidas, son las que ocurren fuera de la empresa, a partir de fuentes no pertenecientes o controladas por la misma pero vinculadas a sus actividades (transporte hasta los lugares de distribución del producto, etc.).

Este tipo de etiquetado empezará a regir a partir del primero de enero de 2011 en Francia,
dado que ha sido aprobada la Ley Grenelle 2, la cual regulará la Huella de Carbono en las importaciones de alimentos y sus derivados y los exportadores  deberán informar sobre las emisiones de gas de efecto invernadero que generó su elaboración y transporte. 

En Gran Bretaña, algunas cadenas privadas como Marks and Spencer´s y Tesco expresaron su interés en fomentar el uso de etiquetas que informen  sobre la huella de carbono de los productos que comercializan.  En Estados Unidos, el Congreso está discutiendo un proyecto de ley denominado "Acta de Energía Limpia y Seguridad", en el cual se encuentra en sistema de comercio de emisiones obligatorio para las importaciones de los Estados Unidos. 

En el marco del Grupo Mundial de Comercio del Vino (GMCV), que integran Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Argentina, se está analizando un Protocolo Internacional para el Cálculo de la Huella de Carbono que permitirá medir las emisiones de GEI generadas a nivel de bodega por el proceso de elaboración de vino, abarcando todas las actividades de su ciclo de vida (desde la adquisición de las materias primas hasta su posicionamiento en las góndolas). Actualmente se está trabajando en la etapa de recopilación de datos en cada uno de los países miembros.

En nuestro país existe un marco normativo acorde con los nuevos desafíos ambientales, lo cual se encuentra plasmado en la Constitución Nacional, a su vez, las estructuras del Poder Ejecutivo ya sea nacional o provincial están dotadas de instituciones que se encuentran capacitadas para llevar a cabo medidas de mitigación. Nuestro país, y en particular la agricultura, debe comprender y trabajar para certificar los alimentos que produce.

Hay productos exportados desde la Argentina que generan una Huella de carbono y "food miles" menores al mismo bien producido en el país comprador. Pero por ahora no se ha logrado comunicarlo.

Debemos pensar que sólo medir la Huella de Carbono en los productos que se exportan es una ingenuidad, lo que se debe hacer es tomar conciencia de la problemática ambiental y a partir de allí plantear estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático, las cuales deberían estar conformes a las reglas de la Organización Mundial de Comercio,

Para finalizar, este tema que se presenta como el mayor desafío de la comunidad internacional no debería convertirse en una herramienta que obstaculice los intercambios comerciales. Por Lic. Pulvirenti Víctor - Subgerencia de Estadísticas y Asuntos Técnicos Internacionales - INV
 
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30 ago 2010

Afina Medio Ambiente detalles para la Cumbre Climática Mundial de Alcaldes

A casi dos meses de llevarse a cabo la Cumbre Climática Mundial de Alcaldes, donde la ciudad de México será sede, el Gobierno del Distrito Federal ya afina los últimos detalles para la realización del evento en el que pretenden sentar las bases para crear mecanismos que eviten el calentamiento global. 

La titular de la Secretaría de Medio Ambiente capitalina, Martha Delgado, afirmó que las ciudades acordarán de manera voluntaria emprender acciones para combatir el cambio climático. 

Y es que, puntualizó, cerca del 50 por ciento de la población mundial vive en ciudades donde se consume el 60 y 80 por ciento de la energía del planeta, lo cual genera serios problemas de sustentabilidad en el mundo. 

Delgado destacó que espera la presencia de por lo menos 50 ciudades para firmar el pacto. Los resultados de la cumbre se darán a conocer en la Conferencia de las Partes COP16 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, misma que se realizará en Cancún, Quintana Roo, a finales de año

La lección de “Katrina”, cinco años después

Katrina ha sido el peor desastre de su tipo en Estados Unidos, con un saldo oficial de más de mil 800 muertos, las mayores pérdidas económicas por un fenómeno natural , el cual, evidenció la vulnerabilidad de los gobiernos ante las contingencias ambientales. Incluso el de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo

Existen condiciones atmosféricas para que una tragedia como la del huracán Katrina, que hace cinco años arrasó Nueva Orleáns, la ciudad del jazz, se repita, advierten estudios de la NASA.

De nada vale el pánico colectivo ante un desastre natural como ése.

Sin embargo, si las hipótesis sobre la relación entre los gases de efecto invernadero con el calentamiento global y los desastres naturales son acertadas, los gobiernos del mundo tienen mucho por hacer para reducir las emisiones de esos gases. También los individuos y la industria.

Las temperaturas en los océanos en este 2010 se parecen a las que prevalecían en 2005, el año del azote de Katrina. Eso significa que están dadas las condiciones para que se registren huracanes intensos, afirma Carlos Gay González, director del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM (PICC). "Ha habido un aumento de huracanes más intensos, aunque el número de huracanes no se ha modificado", explica.

Katrina ha sido, hasta el momento, el peor desastre de su tipo en Estados Unidos, con un saldo oficial de más de mil 800 muertos, las mayores pérdidas económicas por un fenómeno natural y más de 5 millones de personas afectadas en los tres estados que tocó, según el grupo de asesoría comunitaria para el huracán Katrina de la Universidad de Harvard.

El meteoro evidenció la vulnerabilidad de los gobiernos ante las contingencias ambientales. Incluso el de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo.

El 29 de agosto de 2005, Katrina tocó los estados de Louisiana, Mississippi y Alabama. La ciudad más afectada fue Nueva Orleáns, que quedó destruida en 80%. El dique que contenía al río Mississippi no resistió la presión de las aguas e inundó de manera pronunciada las zonas más marginales de la ciudad. La segregación racial apareció en el mapa de la catástrofe. El desastre mostró que Nueva Orleáns es una ciudad mal planeada.

"Es sencillo hacer un mapa de vulnerabilidad ante fenómenos naturales; basta saber en dónde se concentra la pobreza", señala Carlos Gay González, coordinador del PICC. Prevenir es el principal objetivo de los estudios sobre el cambio climático, no sólo para disminuir el calentamiento global provocado por los gases de efecto invernadero, lo cual podría estar relacionado con estos siniestros, sino para tomar las precauciones necesarias en el diseño de ciudades y contar con planes de adaptación ante los cambios de temperatura. Porque además, advierte, "esperamos es que este tipo de eventos catastróficos sean más frecuentes en el futuro".

Nuevo Orleáns continúa en proceso de reconstrucción. La organización UNITY, que se dedica a brindar casa y servicios a los desamparados en esta ciudad, afirma que todavía hay personas que no tienen dónde vivir o que lo hacen en condiciones deplorables, a raíz del huracán.

Más de 3 mil edificios continúan abandonados. La cifra de personas "en situación de calle ha aumentado el doble desde Katrina, a pesar de que sólo 80% de la población ha regresado a vivir a Nueva Orleáns", advierte el grupo.

La clave, prevenir

De ahí la importancia de la prevención.

"Si nos vuelve a dar otro katrinazo será porque no prevenimos lo suficiente. Podemos achacarle parte de esto a la naturaleza que estamos afectando, pero no hay excusa por parte de la autoridad para que digan que no sabían las consecuencias", asegura Carlos Gay.

Amanda lleva siete años trabajando como subdirectora de reservaciones del centro de atención telefónica más grande de American Airlines. Conoce de sobra historias de viajeros que se topan sorpresiva y desafortunadamente con los embates de la naturaleza.

Tratándose de catástrofes naturales, ninguna aerolínea se hace responsable de los gastos generados por la cancelación de vuelos. "Hemos tenido casos en que los pasajeros se quedan varados hasta 15 días. En caso de desastre natural no podemos respaldarnos con otra aerolínea, todas las compañías estamos en la misma situación. Los aeropuertos cierra1n", explica.

La industria aérea tiene su parte negra. Los aviones producen principalmente óxidos de nitrógeno, compuestos volátiles de metano y monóxido de carbono. Según estudios realizados por el gobierno británico, el sector aéreo tiene un alto impacto en el deterioro ambiental.

Así como abordar un avión contribuye a la contaminación ambiental y, por tanto, al calentamiento global, existen múltiples actividades de la vida moderna que dañan el medio ambiente.

Pero, ¿quién puede planear frente a la furia de la naturaleza? ¿Quién puede controlar el riesgo frente a lo impredecible?

Una cultura de cuidado al medio ambiente puede ayudar a prevenir que estos desastres se intensifiquen.

México es responsable del 1.5% de las emisiones de dióxido de carbono, convirtiéndose en el emisor mundial número 13, según los informes presentados en la Cumbre de Copenhague contra el Calentamiento Global de 2009.

Sin embargo, de acuerdo con la encuesta global de Regus Business Tracker, realizada por Grupo Regus y difundida en junio de este año, apenas un 10% de las compañías mexicanas monitorean sus huellas de carbono.

México, país vulnerable

Hasta hace cinco años, las investigaciones en calentamiento global en México se realizaban solamente con recursos extranjeros, dice Carlos Gay. "El interés y los recursos por parte del gobierno han venido aumentando, pero esto no quiere decir que sean suficientes", añade. También en materia de cuidado ambiental existe un marco legal, pero no se respeta.

La comunidad científica advirtió sobre la vulnerabilidad de México desde 1997, en el estudio de París entregado a la Convención Marco. Los riesgos de los que se habló desde entonces son: aumento de temperaturas y de los niveles del mar, sequías, deterioro de la biodiversidad y de la cubierta vegetal. Esto ha tenido repercusiones en la producción agrícola, ganadera y en la pesca. Los diagnósticos generales existen. No obstante, según Carlos Gay, no hay estudios para poder determinar la escala regional, estatal y local de los fenómenos y, por tanto, las posibles formas de aminorar o prevenir las consecuencias. Hacen falta científicos especialistas y recursos económicos.

La adaptación a los cada vez más frecuentes e intensos fenómenos naturales es obligatoria para el ser humano. Cómo hacerlo puede marcar la diferencia: si en solitario, con la comunidad más cercana, o si se cuenta con ayuda del Estado para dirigir las acciones colectivas. Esta última opción implica tener una política de Estado que tome en cuenta los riesgos relacionados con los desastres naturales.

Hasta ahora, en las negociaciones mundiales ni los países desarrollados ni los que están en vías de desarrollo han mostrado voluntad para reducir la producción de gases de efecto invernadero. Lo que prevalece es el miedo. En este escenario, Carlos Gay advierte: "Si la gente cae en el pánico se paraliza. El miedo debe ser a no hacer nada. Podemos tener pánico sobre el tema, pero sólo para que nos haga actuar sobre políticos y funcionarios para que hagan algo".


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29 ago 2010

Otro dique con fisura amenaza ciudad del sur de Pakistán

THE ASSOCIATED PRESS

La fuerza del agua provocó el sábado otra fisura en los diques que protegen un ciudad del sur paquistaní, mientras miles de residentes huían a tierras más altas dejando la ciudad casi vacía.

Ambos lados de la carretera principal estaban llenos de gente que se alejaba de Thatta y de las cercanas aldeas inundadas. Muchos habían pasado la noche durmiendo a la intemperie.

Hadi Baksh Kalhoro, un funcionario de atención de desastres de Thatta, dijo que más de 175.000 personas dejaron la ciudad, quedándose pocos residentes.

Algunos se dirigen a ciudades o poblados cercanos, señaló, mientras que miles se dirigen a las tierras altas de un cementerio antiguo para santos musulmanes.

El funcionario agregó que la fisura de dique más reciente, la cual ocurrió en la madrugada del sábado, podría dejar inundadas las afueras de Thatta más tarde durante el día. La ciudad está aproximadamente 120 kilómetros (75 millas) al sureste de Karachi, la más grande ciudad costera del país.

Las inundaciones comenzaron en el montañoso noroeste hace aproximadamente un mes con las lluvias monzónicas y se han movido lentamente hacia el sur del país con dirección a la costa, devastando campos agrícolas de primera y destruyendo más de un millón de viviendas.

Más de ocho millones de personas necesitan ayuda de emergencia en toda la nación.

La ONU, el ejército paquistaní y varios grupos locales e internacionales de asistencia han estando movilizando gente, medicina, alimentos y agua a las regiones afectadas, pero no han podido llegar a mucha gente.

El sábado, víctimas de inundación bloquearon un camino en Thatta para protestar por la escasez de ayuda, la mayor parte de la cual es lanzada al azar desde camiones a multitudes necesitadas.

"La gente que viene aquí a darnos comida nos trata como limosneros. Ellos nada más lanzan la comida . Es humillante", dijo Karima, de 80 años, quien sólo utiliza su nombre. Ella estaba viviendo en el cementerio con más de dos decenas de familiares.



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Rompe Teapa récord de lluvias en 40 años

MEXICO. El municipio de Teapa estableció un nuevo récord de precipitación registrada durante agosto, después de 40 años, informó en Tabasco el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Este sábado la dirección local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reveló que desde 1973 ningún año se había superado la máxima de 795 milímetros acumulados de lluvia para el mes de agosto.

Sin embargo, para este 2010 se han registrado un total de mil 142 mm, más los que se agreguen en el transcurso del fin de semana.

Es decir, que ha sobrepasado al día de hoy este municipio serrano por 347 milímetros su anterior lluvia máxima histórica y ha registrado un excedente de precipitación en razón de su promedio normal mensual de 720 milímetros.

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