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12 mar 2012

Japón recuerda el mayor desastre natural de su historia



Japón se ha paralizado este domingo para conmemorar con un minuto de silencio a las víctimas del terremoto y devastador tsunami que hace un año arrasaron el noreste del país y causaron más de 19.000 muertos o desaparecidos y la peor crisis nuclear de los últimos 25 años. A las 14.46 hora local (05.46 GMT), millones de japoneses han recordado en silencio a los fallecidos por la tragedia múltiple, mientras en varios municipios costeros de la zona nororiental, aún en plena reconstrucción, las alarmas han vuelto a sonar como homenaje un año después del desastre.

En Tokio el minuto de silencio ha marcado el comienzo de un memorial al que ha asistido el emperador, Akihito, el primer ministro, Yoshihiko Noda, y los miembros de su Gabinete. En ciudades como Ishinomaki, en el devastado noreste nipón y donde murieron 3.735 residentes, los actos se han celebrado en distintos puntos del municipio, incluido el puerto y un centro de convenciones donde se han reunido unas dos mil personas que rindieron homenaje a las víctimas del desastre.

Al minuto de silencio se han unido también trabajadores de TEPCO, operadora de la maltrecha planta de Fukushima Daiichi, mientras los homenajes se han repetido en el resto de esa provincia, donde la crisis nuclear ha obligado a dejar sus casas a 160.000 personas, la mitad de ellas en la zona de exclusión alrededor de la central.

15 mar 2011

Llegan a Japón expertos ONU en desastres naturales

Naciones Unidas, - Expertos de la oficina de Coordinación y Evaluación de Desastres Naturales de la ONU (Undac) llegaron hoy a Japón para colaborar con el gobierno frente a las consecuencias del terremoto del pasado viernes.

Un comunicado oficial distribuido en Nueva York explica que los especialistas trabajarán con las autoridades en informar a la comunidad internacional sobre la tragedia para contribuir al adecuado desarrollo de la respuesta a la emergencia.

Esa colaboración fue pedida por la cancillería japonesa y también consiste en brindar asesoría en torno a la ayuda internacional para los damnificados, a fin de evitar el arribo de contribuciones no solicitadas.

El reporte destaca que ese país tiene una alta preparación frente a los desastres naturales y cuenta con buenos mecanismos de respuesta.

Japón fue estremecido el pasado viernes por un movimiento telúrico de nueve grados de intensidad en la escala de Richter que fue seguido por un devastador tsunami que asoló la costa nororiental nipona.

De acuerdo con la ONU, equipos de rescate y salvamento de 13 países ya se encuentran en el lugar de la tragedia para ayudar a las autoridades locales.

Los primeros estimados sitúan en 10 mil la cantidad de muertos y en 19 mil la de desaparecidos a causa del seísmo, el peor ocurrido en Japón en los últimos 140 años.

Entre las regiones más afectadas están Ibaraki, Tochigi, Miyagi, Iwate y Fukushima y también se registran severos daños en varias en instalaciones nucleares.

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14 mar 2011

Japón: desastre natural y riesgo económico

El devastador terremoto que se registró este viernes en Japón (8.9 grados en la escala de Richter), seguido de un tsunami, ha arrojado, además de una destrucción material todavía incalculable, un saldo que hasta ayer rebasaba los mil muertos y miles de desaparecidos, pero que varía constantemente. La pérdida de vidas humanas es, por definición, irreparable y dolorosa, y resulta significativo de la magnitud del fenómeno que esas muertes se hayan registrado –a diferencia de lo ocurrido con otros episodios similares– entre una población que cuenta con una reconocida organización y cultura sísmicas, y en un país cuyo gobierno ha invertido, ante las determinantes geográficas de su territorio, cuantiosas sumas en el diseño e implementación de planes de desalojo y contingencia ante los terremotos.

Además del saldo en vidas humanas, y conjuradas en apariencia las posibilidades de que el desastre natural tenga repercusiones severas en otros territorios peninsulares y continentales del océano Pacífico, un factor principal de preocupación en la hora presente es que lo ocurrido en Japón derive en afectaciones de índole económica a escala mundial. El terremoto se tradujo, desde ayer, en una caída de los mercados bursátiles del sureste asiático y de Europa, y en la baja en las cotizaciones internacionales del petróleo, como consecuencia de los daños sufridos por las refinerías del país asiático, el segundo importador neto de crudo en el mundo.

Más allá de esos efectos inmediatos, cuyo alcance podría ampliarse o reducirse en las próximas horas, la destrucción de capital físico y de infraestructura en Japón, en conjunción con la paralización de sus actividades productivas, condiciona severamente el proceso de recuperación económica en que se encontraba ese país –la tercera economía mundial detrás de Estados Unidos y China–, de por sí afectado por deficiencias estructurales: una deuda pública considerable, que duplica el tamaño de su producto interno bruto –la más grande de un país desarrollado– y un déficit económico que ronda 10 por ciento. Tales indicadores condicionan y estrechan el margen de maniobra del gobierno encabezado por Naoto Kan para los trabajos de rescate y reconstrucción, y también colocan a la nación asiática en la perspectiva de una desaceleración económica.

El panorama no es alentador para una economía mundial que, tras los descalabros de 2008-2009, ha tenido una recuperación por lo menos accidentada, y que actualmente enfrenta factores de preocupación por las revueltas del mundo árabe –y la consecuente inestabilidad para las cotizaciones petroleras– y por la crisis de deuda que aqueja a varias naciones de la eurozona. Ahora, con la devastación en Japón, es posible que las afectaciones a la economía planetaria se extiendan más allá de los mercados especulativos, y que incidan en las actividades productivas e industriales, ante la reducción o el encarecimiento de las exportaciones japonesas en rubros como el automotriz, la electrónica y la industria del acero. Por lo que hace a México, el escenario debiera ser un llamado de atención para los encargados del manejo económico y de la política comercial del país, pues Japón representa su tercer proveedor de importaciones y su octavo comprador de exportaciones, además de que cuenta con una participación importante en el monto de inversión extranjera directa que llega a territorio nacional.

La contingencia inmediata demanda una rápida reacción del gobierno japonés y de la comunidad internacional para ayudar a esa nación, a sus damnificados y a las familias de las víctimas. Pero, en el mediano plazo, se impone la necesidad de que los gobiernos del mundo –particularmente los de países pobres y dependientes como el nuestro– avancen en una doble planificación: ante la posibilidad de fenómenos naturales similares en el propio territorio y ante los efectos económicos que pudieran derivar de esos episodios.

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