25 sept 2012
Centroamérica hacia planes de acción ante desastres
9 ago 2012
Desastres naturales dejan 15 muertos y 9 desaparecidos en Yunnan en primera mitad de 2012
11 may 2012
Sony enfrenta sus peores pérdidas por desastres naturales
10 abr 2012
Desastres naturales dejan 66 muertos o desaparecidos en China en primer trimestre
9 mar 2012
Permitirá Centro Geoespacial prevenir desastres naturales
19 ene 2012
Los desastres naturales impactan a la industria
30 ago 2011
El 2011, un año de desastres naturales
Unas 11 mil personas se vieron obligadas a evacuar sus hogares en Minot, North Dakota debido al nivel del Río Souris que eventualmente inundó 4 mil hogares y cobró cinco vidas. Y es que temperaturas altas causaron que nieve en altitudes se derritiera sobre las Montañas Rocky, eso junto con más lluvia causó inundaciones. Los estados afectados fueron Montana, las Dakotas, Nebraska, Iowa, Kansas y Missouri. Los daños ascienden a mil millones de dólares.
La costa Este del país de nuevo fue el centro de atención este fin de semana cuando el Huracán Irene azotó desde la Florida hasta Nueva Inglaterra. Hasta el momento han fallecido por lo menos 25 personas y las pérdidas podrían llegar a los $10 mil millones de dólares.
El mes de febrero comenzó con el llamado "Snowmaggedon", una tormenta de nieve masiva que azotó partes del Medio Oeste durante dos días. La ciudad de Chicago quedó paralizada ya que en algunas zonas cayeron unos dos pies de nieve. La tormenta cobró 36 vidas en el Medio Oeste y los daños ascendieron a $2 mil millones de dólares.
17 ago 2011
Vicecancilleres suscriben acuerdo para prevenir desastres naturales
La Paz - Bolivia. Vicecancilleres de Bolivia, Juan Carlos Alurralde y de Argentina, Alberto Pedro D’alotto en la firma del convenio.
En el marco de las relaciones de amistad y cooperación existente entre el Estado de Bolivia y la República Argentina, ayer se firmó un acuerdo de cooperación, prevención, mitigación y reducción de riesgos de catástrofes naturales, entre estos dos países en oficinas de Cancillería.
Los vicecancilleres de Bolivia, Juan Carlos Alurralde y de Argentina, Alberto Pedro D’alotto, respectivamente, suscribieron ayer, el convenio denominado “Memorándum de Entendimiento sobre Asistencia Humanitaria y la Prevención y Mitigación de Catástrofes”.
“Nosotros creemos que existe una gran afinidad, una misma visión, mismas proyecciones con la Argentina que nos permiten estrechar nuestros lazos y vínculos entre ambos gobiernos”, dijo el Vicecanciller boliviano.
Con la firma del acuerdo, ambos países pretenden construir un plan de acción conjunta que beneficie a ambos países sobre las prácticas, enseñanzas, programas de prevención y respuesta, organización comunitaria, inundaciones, sequía y evaluación de daños.
ESCASA CAPACIDAD DE REACCIÓN
Alurralde refirió como principal motivo de la firma, al incremento del índice de desastres naturales en Bolivia, y a la escasa capacidad tanto institucional como de infraestructura requerida para hacer frente a estos eventos de desastres naturales. De ahí que para el país, contar con la colaboración de los cascos blancos, a través de la Argentina sea muy importante.
“A través de los cascos blancos nosotros vamos a recibir apoyo seguramente, en eventos de incendios forestales y cualquier otro tipo de evento que tenga que ver con catástrofes naturales. Es por eso que este convenio es muy importante para Bolivia y permite además de esta manera sellar y visibilizar la amistad y hermandad entre ambos países”, manifestó Alurralde.
El desarrollo e identificación de los programas, convenidos en este acuerdo, serán coordinados en Bolivia por el Viceministerio de Defensa civil y por la república Argentina mediante la Comisión de Cascos Blancos y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional y culto.
La Reunión de vicecancilleres se efectuó en el Salón Dorado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia con las respectivas comitivas de ambos países y sus embajadores.
16 ago 2011
Aragón elabora un "mapa de riesgos" de desastres naturales
Estará listo en enero. Definirá las zonas con peligro de inundaciones, vientos fuertes y fallos del terreno
Los movimientos y fallos del terreno, las inundaciones esporádicas o los vientos muy fuertes dejan cada año altas cifras de pérdidas económicas y, lo que es peor, también víctimas mortales. Los riesgos no son los mismos, ni de la misma intensidad, en todos los territorios. Pero, en mayor o en menor medida, son fenómenos naturales que afectan de forma generalizada a zonas habitadas, y Aragón no es una excepción.
Es difícil frenar la fuerza de la naturaleza, pero sí estar prevenido ante ella. Y eso es lo que persigue el «mapa de riesgos» que está elaborando el Gobierno aragonés y que permitirá conocer, de forma más precisa y exhaustiva, cuáles son los puntos de Aragón en los que se dan esos peligros naturales, para, a partir de ahí, actuar en consecuencia. Por ejemplo, teniéndolos en cuenta a la hora de diseñar los planes de ordenación urbana de los municipios, o a la hora de autorizar —o denegar— construcciones e instalaciones en ciertas zonas.
El estudio ha sido encargado a una consultora especializada, que ya está trabajando en su elaboración. El «mapa de riesgos» estará listo en enero. «Será un instrumento al servicio de la planificación del territorio, de la gestión del urbanismo, y un documento que servirá de apoyo a la toma de decisiones en esas materias», explicaron a ABC fuentes de la Consejería de Ordenación Territorial del Ejecutivo autónomo, la que ha encargado la elaboración de este «mapa de riesgos».
En materia de inundaciones, el estudio será lo más detallado posible. Desde hace años hay documentos técnicos que ya tienen delimitadas las zonas de inundación potencial, pero se restringen, por lo general, a grandes ríos y a núcleos urbanos de cierta entidad. El estudio que ahora se está elaborando será más amplio, analizará el riesgo de inundaciones en ríos, pero también en barrancos que puedan afectar a núcleos habitados o a actividades económicas.
En cuanto a los movimientos y colapsos de terrenos, el «mapa de riesgos» indicará las zonas de más peligro potencial, en fenómenos tales como desplazamientos de laderas o aparición de simas. Aragón tiene amplias zonas dominadas por los suelos de yesos, proclives a la formación de simas.
Una vez que esté listo este «mapa de riesgos», será tenido en cuenta cuando se realicen planes locales de urbanismo o se autoricen ciertas construcciones o instalaciones. En algún caso, las conclusiones de este estudio puede determinar prohibiciones o limitaciones. En unos casos, por ejemplo, impidiendo que se construya o se instalen complejos en zonas de alto riesgo; en otros, introduciendo normativas que obliguen a edificar con más seguridad para prevenir el impacto de esos peligros potenciales, como por ejemplo reforzando las cimentaciones en terrenos potencialmente inestables.
El «mapa de riesgos» también establecerá las zonas de Aragón en las que es más habitual que soplen vientos de intensidad peligrosa.
El estudio se realizará recopilando datos técnicos —meteorológicos, geológicos, de caudales...— y, en algún caso, con análisis sobre el terreno.
3 ago 2011
La prevención reduce el efecto de los desastres
No se alarme. La idea de este fascículo no es acabar con su tranquilidad o generar un falso temor, es incentivarlo para que desarrolle la cultura de la prevención frente a la amenaza de los desastres naturales. La clave es convencerse de que si está preparado, está en capacidad de reducir los efectos del desastre.
Esto es más urgente en un país vulnerable al riesgo sísmico y volcánico, como Ecuador. A veces pensamos que la posibilidad de un terremoto es lejana, sin darnos cuenta que puede estar a la vuelta de la esquina.
En ese sentido, es importante que esté listo para saber cómo actuar si hay un terremoto, un sismo o la erupción de un volcán. En esos momentos, las realidades son diferentes y las reacciones también, aunque hay principios universales, como mantener la calma y dirigirse a zonas seguras, que prevalecen. En la familia alguien debe liderar la organización, a esa persona hay que identificarla con anticipación.
Es indispensable que en su casa arme un banco de información sobre los miembros de su familia. Las características físicas y un elemental perfil psicológico de cada uno. Además, el detalle de las enfermedades que padecen y los medicamentos que consumen. Esos datos deben estar recogidos en fichas, que además deben registrar la edad y la profesión de la persona. Esto dará importantes pistas a los socorristas, a la hora de brindar los primeros auxilios. También hay que trazar rutas de evacuación para llegar a sitios seguros y establecer puntos de encuentro, en caso de que tengan que salir apresurados de la vivienda.
Y para complementar el protocolo de reacción, cada miembro de la familia debe saber cuáles son sus responsabilidades. Unos tendrán que llevar la mochila con los alimentos básicos, otros se harán cargo de trasladar el agua embotellada y otros se preocuparán de ayudar a las personas de la tercera edad y a los niños. Esa organización facilitará la movilización de la familia.
Un plan familiar para emergencias es vital. Hay que empezar identificando las amenazas. Lo importante es definir qué se puede hacer para reducir el peligro, y los recursos disponibles. El plan de acción es indispensable, para saber cómo actuar antes, durante y después del desastre.
No se puede elaborar ningún plan de acción, si los involucrados no están capacitados para ello. Hay información básica que debe manejar cada uno. No está por demás recibir un curso de primeros auxilios.
La evacuación es, talvez, uno de los momentos de mayor tensión y pánico entre la familia, por eso, esto lo debe liderar el que pueda mantener la calma. Un simulacro de evacuación tiene muchas ventajas. La primera es que permite comprobar si las acciones planificadas son eficientes. Además, ayuda a corregir errores y a ajustar el plan.
Las inundaciones también son amenazas frecuentes. Nos ha ocurrido que salimos de la casa o de la oficina con cielo despejado y sol, y en cuestión de horas empieza el aguacero. Las calles se inundan y el gua entra a las edificaciones. El problema se agrava cuando los ríos se desbordan.
En estos casos también hay que saber actuar. Como los desastres naturales llegan sin anunciar, es indispensable tener en la casa una mochila con alimentos no perecibles. La fecha de caducidad se debe revisar con frecuencia, para que esta medida de prevención resulte útil.
No está descartado que una persona tenga que afrontar un desastre natural en la calle, mientras camina o conduce. Lo importante es identificar sitios seguros para refugiarse. ¿Cómo saber si un lugar es seguro? esa respuesta la ayudarán a encontrar los socorristas, por ello es importante que se de tiempo para acudir a la estación de bomberos más cerca para pedir ayuda. Una reunión es suficiente para conocer lo básico.
El tema de la prevención también se debe pensar en comunidad. Si en su barrio o en el sector donde trabaja los cables de luz están hechos una maraña en los postes, es hora de que empiece a tomar medidas para evitar que eso se convierta en un peligro. Busque asesoría para encontrar alternativas. Si usted no asume esta responsabilidad, otros posiblemente tampoco lo hagan.
En fin, la prevención demanda de una decisión personal, en primera instancia. El tema de fondo es prepararse para afrontar un desastre natural que, incluso, podría no ocurrir. Pero eso le brindará una tranquilidad invalorable, más aún si tiene en cuenta que está de por medio su vida y la de sus seres queridos, ellos le agradecerán.
En las siguientes páginas encontrará una hoja de ruta inicial. Lo ideal sería que usted dé el primer paso.
27 jul 2011
Desastres naturales amenazan la sobrevivencia de América Central

Panamá. Blanco de desastres naturales a repetición, América Central busca formas de escapar a una proyección de calamidades que le ha costado decenas de miles de millones de dólares y que amenaza con la miseria a generaciones aún no nacidas.
“El cambio climático no es una hipótesis, es algo que nos está golpeando muy fuertemente y este es el tema central (…) para todos los países de la región”, dijo el ministro de Medio Ambiente de El Salvador, Herman Rosa Chávez, a la AFP horas antes de una cumbre regional que debatira ese tema.
Azotada regularmente por terremotos y la actividad caprichosa de centenares de volcanes, la región afronta ahora además la amenaza de hambrunas fruto de sequias devastadoras producidas por el cambio climático, y que se alternarán con inundaciones y deslaves más frecuentes.
En los últimos cuarenta años del siglo XX las catástrofes naturales dejaron en el itsmo 57.000 muertos, 123.000 heridos y 10 millones de desplazados, según un estudio de expertos de universidades europeas y latinoamericanas. Sólo el huracán Mitch y otros fenómenos naturales ocurridos entre 1996 y 1999 costaron 16.000 millones de dólares y provocaron la reducción de 1,3% del Producto Interno Bruto del área.Pero estas cifras son apenas un anticipo.
Para 2050 las pérdidas podrían superar el 10% del PIB regional y para 2100 el 54%, según una investigación de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) titulado “La economía del cambio climático”.
“El estimado inicial del costo medible acumulado a 2100 (…), basado en los impactos en sector agrícola, recursos hídricos, biodiversidad, huracanes, tormentas e inundaciones, equivale a 73.000 millones de dólares (…) aproximadamente, 54% del PIB regional de 2008″, consigna el estudio.
Con 43 millones de habitantes, la mitad de ellos sumidos en la pobreza tratar de reconstruir cada pocos años la infraestructura básica arrasada por lluvias, volcanes, vientos o temblores se vuelve una tarea imposible.
La mayor preocupación es que los Estados sacan recursos de los ya magros presupuestos de salud y educación, para construir por tercera vez en una década el mismo puente o la misma planta de agua. La amenaza es tal que la cumbre del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) del viernes le dedicará gran parte de su agenda, compitiendo por la atención de expertos y políticos con el drama de la inseguridad, la mayor preocupacion para millones de centroamericanos que sobreviven en una región con índices de muertes violentas similares a las zonas en guerra. En ese marco, además, América Central inaugura este jueves en San Salvador la Base de Datos Climáticos de América Central (BDCAC), que incluye información diaria de lluvia y temperatura de los últimos 30 años.
Esta base, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo, “facilitará la evaluación del riego climático” y “permitirá además a los países reducir sus costos de operación” informó el SICA.
El desafío con el cambio climático es “cómo logramos que la región se prepare de mejor manera frente a este problema para reducir los riesgos”, dijo el ministro salvadoreño Chávez.
En las últimas tres décadas, según la CEPAL, los desastres registran un crecimiento anual estimado de 5% respecto a la década de los setenta. En los últimos 20 años los huracanes que golpearon el área se quintuplicaron respecto de los 20 años precedentes, y las inundaciones se triplicaron.
Según CEPAL “el cambio climático es una seria amenaza para las sociedades centroamericanas por sus múltiples impactos previstos en la población y en los sectores productivos” y en terminos fiscales, “afectará las finanzas públicas por varias generaciones”.
“Para nosotros es fundamental fijar una posición sobre la vulnerabilidad que tenemos para que sea compensada, porque nosotros no somos generadores del cambio climático pero nosotros lo estamos pagando”, comentó a la AFP el asesor del ministerio de Medio Ambiente de Guatemala, Carlos Noriega.
Noriega estimó que “los países generadores del cambio climático deben ser solidarios con la región (y) reconocernos los daños que hemos sufrido en la última década”.
En 2009, previo a la COP 15 de Copenhague, los países centroamericanos habían estimado en 105.000 millones de dólares el perjuicio sufrido por el cambio climático.
20 jul 2011
2011 es el año más costoso en desastres naturales

El 2011, en el primer semestre, ha dejado una serie de tragedias como consecuencias de inundaciones, tornados y terremotos.
Estos desastres naturales han hecho que 2011 sea el año más costos de la historia en pérdidas causadas por estos fenómenos, en total, 190.000 millones de euros, sin lugar a dudas, el más caro fue el tsunami de Japón.
El 11 de marzo comenzó la catástrofe más cara de la historia, el terremoto de nueve grados y el tsunami arrasaron las costas de Japón, dejando 20.000 personas muertas y 150.000 millones de euros en pérdidas.
Semanas antes, en febrero, un seísmo de más de seis grados sacudía Nueva Zelanda, 160 muertos y una cuenta de pérdidas materiales de 14.000 millones de euros, el segundo desastre más caro del año.
Una oleada de tornados sorprendió en mayo a Estados Unidos, Joplin (Missouri) terminó siendo una ciudad fantasma, con pérdidas que superaban los 5.000 millones de euros.
Otro fenómeno atmosférico causó en Australia las peores inundaciones de su historia, la tercera ciudad más importante de ese país, Brisbane, estuvo bajo el agua en enero, alcanzando detrimentos por 5.000 millones de euros.
El 2005 era el año con más pérdidas en desastre y el huracán Katrina influyó en este triste título. Pero ahora con solamente seis meses recorridos, 2011 es el nuevo año negro de los desastres naturales.
15 jul 2011
Entregan más de 23 toneladas de apoyos a municipios de Veracruz afectados por desastres naturales
Xalapa, Ver.- Ropa, calzado, blancos, así como juguetes, que corresponden al servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) fueron entregados a la población en situación de desastre natural de los municipios Boca del Río, Mixtla de Altamirano y Tehuipango.
Fueron más de 23 toneladas de bienes de primera necesidad los que se entregaron a la autoridad municipal. Otras donaciones restantes, también se entregaron, mismas que incluyen tres vehículos de trabajo para cada autoridad, son parte del Programa de Donaciones a los 50 Municipios de más Alta Marginalidad del País.
Este Programa instruido por el Presidente Felipe Calderón y por el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, e iniciado el 15 de marzo reciente, según sus autoridades, vive hoy su tercera etapa y presenta un avance del 52 por ciento, tras haberse cumplido la donación de bienes y vehículos a 16 municipios de alta marginalidad en Oaxaca, seis en Chiapas y ahora a dos en el estado de Veracruz.
El comunicado manifiesta que el Gobierno de la República contribuye no sólo a aliviar necesidades fundamentales de la población que lo requiere, sino le da sentido al espíritu de responsabilidad social que inspira al SAE en estas tareas, indicó Sergio Hidalgo Monroy Portillo, titular del organismo dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
También refleja la nueva orientación incorporada en la Misión del SAE: la Responsabilidad Social, por la cual se facilitará que las entidades federativas y los municipios aprovechen los bienes que no se requieren para el adecuado funcionamiento del Gobierno Federal.
Ante el gobernador Javier Duarte Ochoa, y el presidente del DIF en Veracruz, Juan Antonio Nemi Dib, el Director General del SAE destacó que los vehículos donados a Mixtla de Altamirano y Tehuipango coadyuvarán al ejercicio de Gobierno en estos municipios mediante su utilización en programas de seguridad y otros de carácter social.
El gobernador Duarte agradeció el apoyo del Gobierno Federal a través del SAE, porque –apuntó- para nosotros representa un impulso para muchas familias que vivieron momentos muy difíciles. Tenemos grandes aliados en el Gobierno Federal que nos permiten consolidar nuestro desarrollo, subrayó.
Saludó la responsabilidad social mostrada con los dos municipios veracruzanos de menor desarrollo, porque representa un gesto de aliento, y la ropa y calzado donados se convierten en esperanza para gente noble y trabajadora.
A cada uno de ambos Ayuntamientos, además de los vehículos de trabajo, se les otorgaron 600 kilogramos de tenis, otro tanto de calzado diverso, 1,200 kilogramos de ropa y blancos y 2,500 juguetes para la población infantil.
El presidente municipal de Boca del Río, Salvador Manzur Díaz, recibió de SAE 17,700 kilogramos de ropa, blancos y calzado diverso en apoyo a la población afectada por desastres naturales, destacó que la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno es la mejor política, la que da esperanza y certeza a los ciudadanos, y resaltó la presencia en el evento de muchas de las personas que habitan las colonias afectadas por inundaciones y que son destinatarias de la donación.
Podés ver el pronóstico del tiempo en: http://mexico.mipronostico.net/
6 jul 2011
Tipos de desastres naturales
Tipos de desastres naturales. Los desastres naturales son eventos que producen daños a las personas, al planeta; alteran el equilibrio ecológico y, principalmente, afectan lasaludde los seres vivos.
En un desastre natural gran parte de la población sufre un importante daño que ocasionan pérdidas para sus miembros, de esa forma la estructura social se desequilibra, provocando el impedimento de realizar las actividades básicas que mantienen a la sociedad, a tal punto que modifican el funcionamiento normal de la misma.
Los desastres naturales se presentan cada año de diferentes maneras, y aunque algunos impactan a unas sociedades más que a otras, todos afectan a miles de personas. Además, todos los desastres naturales provocan efectos perdurables: muchas vidas humanas se pierden, provocan importantes daños a la propiedad, a los servicios básicos; y los menoscabos al medio ambiente son cuantiosos.
Dependiendo de la naturaleza del agente perturbador que origina el fenómeno, los desastres naturales han sido clasificados de la siguiente forma:

Desastres Geológicos: en ellos intervienen la energía y los elementos del interior del planeta o de su superficie. Entre ellos están los sismos, el vulcanismo, los tsunamis, terremotos o maremotos y el movimiento de laderas y suelos.
Desastres Hidrometeorológicos: son los provocados por fenómenos meteorológicos principalmente. Entre ellos podemos nombrar los tornados, ciclones, las inundaciones, granizadas, lluvia, nevadas, sequías.
Desastres Químicos: son los que provocan las sustancias químicas como las explosiones, intoxicaciones masivas, derramamiento de sustancias contaminantes y dañinas en aguas.
Desastres Sanitarios: Son los que se producen por la presencia de enfermedades: epidemias, endemias y pandemias.
Desastres Socio-organizativos: son los que tienen su origen en las grandes concentraciones de personas en conciertos, marchas, fiestas, etc.

El problema principal, cuando se origina un desastre, es que no estamos preparados para enfrentarlos ni antes de que se produzca, ni durante su irrupción, ni después de que ha pasado.
Principalmente antes de que ocurra un desastre natural, la mayoría de las personas no considera la posibilidad de que suceda y si es el caso, piensan que no les afectará; incluso después de haber sufrido algún desastre natural, tiempo después nadie parece recordarlo y no se piensa que el fenómeno podrá repetirse.
Normalmente durante el fenómeno, en la mayoría de los casos, nos domina el miedo y la confusión es tan grande que no nos permite tomar decisiones adecuadas para resguardar la propia vida o la de la familia.
Y generalmente después de que el fenómeno ocurre, el desorden, el temor, la incertidumbre y el desgaste emocional es considerable, lo que puede generar que tomemos decisiones muchas veces no acertadas y que terminen afectándonos aún más.
Generalmente después de un desastre natural la gran mayoría de las personas afectadas necesitará de ayuda médica, psicológica y económica para subsanar las pérdidas y efectos negativos del suceso.
Es por todo lo mencionado anteriormente que la preparación es fundamental, tanto mental como material. Mental para poder saber qué debemos hacer ante tal o cual fenómeno y material para contar con los elementos básicos que nos permitan sobrellevar de mejor forma la situación.
Te dejamos con un video que grafica algunas consecuencias de los desastres naturales. Antes de verlo, ten presente que algunas imágenes no son aptas para todo público.
23 jun 2011
Seguro de desastres asciende a 12 mil 390 mdp
La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación indica que se tiene asegurada una cobertura de 8.11 millones de hectáreas de cultivos y 4.22 millones de unidades animal
Para enfrentar en 2011 los daños por desastres naturales como sequías, heladas, granizadas, nevadas, lluvias torrenciales, ciclones e inundaciones en el campo, se tiene asegurada una cobertura de 8.11 millones de hectáreas de cultivos y 4.22 millones de unidades animal en el territorio nacional.
En un comunicado, el director general de Estudios para el Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Víctor Celaya del Toro, destacó que este año se tiene una cobertura para atender estos desastres hasta por 12 mil 390 millones de pesos.
El funcionario federal explicó que para cubrir el aseguramiento catastrófico la Sagarpa destinó mil 199 millones de pesos, mientras los gobiernos estatales 299.3 millones de pesos y Agroasemex 148 millones de pesos.
En cuanto a los seguros agrícolas, reportó que se tiene asegurada una superficie de 8.11 millones de hectáreas, de las cuales 76.4% se ubica en el ciclo de cultivos de primavera-verano, que son fundamentalmente de temporal y cuya siembra es de mayo a agosto de este año y la cosecha de mayo a marzo de 2012.
Asimismo, precisó que se tiene asegurado 13.1% en el ciclo otoño-invierno, así como 10.5% en frutales.
Celaya del Toro destacó que bajo este esquema 2.6 millones de productores de bajos ingresos sin acceso al seguro comercial están protegidos en sus cultivos y este tipo de seguro cubre en su mayoría los daños en cultivos como maíz, frijol, sorgo y cebada y también se incluyen caña de azúcar y café.
Adicionalmente se incorporaron 15 nuevos cultivos como ajonjolí, garbanzo, haba, chile, calabaza, papa, sandía, tamarindo, tomate, árbol de hule, zarzamora, colza, piña, lenteja y melón.
En el caso de la ganadería suman 720 mil productores de bajos ingresos que se dedican a esta actividad los que se encuentran bajo la cobertura de aseguramiento en el país y 21 estados los que operan este tipo de seguro para proteger la actividad productiva.
Adicionalmente, la Sagarpa opera un instrumento de apoyos directos como un mecanismo de atención complementaria a los seguros catastróficos en aquellas zonas donde se carece de coberturas, o bien donde los seguros se vean rebasados por las afectaciones.
13 jun 2011
Las regiones europeas exigen un papel más activo en la gestión de los desastres naturales

Piden a la UE su integración “urgente inmediata” en los planes de protección frente a las catástrofes
Los gobiernos regionales quieren estar en primera línea del futuro mecanismo europeo de gestión de catástrofes. Son en muchos casos quienes tienen las competencias legislativas para actuar en el ámbito de la protección civil, pero ¿les tiene en cuenta Europa a la hora de diseñar su estrategia europea frente a catástrofes? A juicio del Comité de las regiones, el órgano que representa en Bruselas a estas entidades, no lo suficiente. "Los entes locales y regionales están a menudo en la primera línea de la lucha contra las catástrofes naturales y de origen humano y deben integrarse urgentemente en la evolución en este ámbito", exigen en un informe aprobado durante su último pleno. El mismo documento, que responde a una comunicación presentada en octubre del año pasado por la Comisión Europea, recuerda que es importante identificar e inventariar los recursos disponibles en los Veintisiete, verificar las carencias que hay en el terreno de la protección y valorar si se necesita algún tipo de ayuda de la UE a los distintos socios europeos.
El texto es la contribución que hacen las regiones al debate lanzado el año pasado por la comisaria de ayuda humanitaria y gestión de crisis, Kristalina Georgieva. Una iniciativa que pretende reforzar la capacidad europea y los medios a disposición de los Veintisiete y poner en marcha un centro europeo de reacción urgente o lo que es lo mismo, una plataforma que sirva para intercambiar información y garantizar una mayor coordinación. "Cuando ocurre una catástrofe cada hora cuenta y por ello la Unión Europea necesita un sistema que pueda garantizar que los medios esenciales están disponibles para su despliegue inmediato, sin tener que invertir en nuevas estructuras costosas", advertía entonces la comisaria Georgieva.
Aunque Europa no es el continente que más desastres naturales padece, el cambio climático ha acelerado la frecuencia y la intensidad de fenómenos como inundaciones, sequías o incendios forestales. También los terremotos o las erupciones volcánicas están a la orden del día y según las estadísticas están afectando o afectarán al sur de Europa, Europa central y Turquía en un intervalo variable de tiempo. En este sentido, el órgano que representa a las regiones reconoce que la Unión Europea es un valor añadido que puede aportar una contribución "valiosa" en términos de coordinación y cooperación frente a una catástrofe, pero también recuerda que la protección civil es responsabilidad de los Estados miembros y especialmente "de sus niveles regionales y locales cuyas competencias no pueden vulnerarse".
Es más, a la luz de catástrofes tan recientes como la ocurrida en Japón -o más recientemente en Lorca- insisten en que lo importante es dotarse de un sistema de ayuda eficaz que garantice un tiempo de reacción breve lo que "solo puede garantizarse a nivel regional y local". Y es que según recuerdan a gobiernos y Comisión, la UE no tiene competencias ni para crear unidades propias de protección civil ni para asumir la dirección de las mismas.
Entre las recomendaciones que hacen, y dado que las catástrofes no entienden de fronteras, las regiones abogan por crear mapas de riesgo transfronterizos, evaluaciones de posibles amenazas y una colaboración interregional basada en acuerdos y convenios de ayuda mutua. También reclaman un apoyo especial para aquellos Estados miembros y regiones que se vean afectados de manera recurrente por catástrofes naturales, la creación de una red de medidas preventivas y apoyo al voluntariado. "El comité de las regiones pide a la Comisión que apoye de manera reforzada la organización y el desarrollo de estructuras de voluntariado en las regiones que así lo deseen para la protección frente a catástrofes". El texto también recuerda la importancia del papel de las regiones a la hora de gestionar crisis transfronterizas y recuerda que deben ser las instalaciones regionales de los Estados miembros los puntos sobre los que gire la estructura de la protección en caso de catástrofe.
10 may 2011
Los desastres naturales causan menos muertes pero más pérdidas económicas
Ginebra,- El riesgo de morir a causa de un huracán o de una inundación es menor que hace veinte años, pero los daños materiales provocados por los desastres naturales van en aumento y cada vez pesan más sobre las economías, sobre todo de los países más pobres.
A esta conclusión llega un estudio hecho público hoy y que guiará los debates de la Tercera Conferencia Global sobre la Reducción de Desastres que inaugura hoy en Ginebra el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Durante los cuatros días que durará la reunión, en la que participan 2.000 representantes de gobiernos, organizaciones científicas y de la sociedad civil, se analizarán las recientes catástrofes en el mundo, incluidos el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear de Japón, así como las lecciones que éstas han dejado y la manera de mejorar los sistemas de prevención existentes.
El informe de Naciones Unidas señala que las probabilidades de morir en un desastre meteorológico, como ciclones o inundaciones, está bajando por primera vez en todo el mundo, sobre todo en partes de Asia, donde se concentra gran parte del riesgo.
La evolución en Asia se debe, por una parte, a una mejora en las condiciones de vida en varios países y, por otra, a una mayor atención a las medidas de prevención y respuesta en casos de catástrofes, y, en algunos casos, a la puesta en marcha de sistemas de alerta temprana, como indicó en una rueda de prensa el coordinador del estudio, Andrew Maskrey.
Todo ello explica que, aún cuando más y más personas viven en zonas de riesgo, como aquellas susceptibles de sufrir inundaciones o que están en las rutas de los huracanes, la mortalidad esté bajando.
Una excepción a esta tendencia son los terremotos, pues este es el único caso en el que se ha observado un aumento de la mortalidad.
"Una de las razones es que el 90 % de las muertes ocurre en los primeros 15 a 30 segundos del terremoto y no existe un sistema de alerta que pueda anticiparlo", explicó Maskrey.
Por otra parte, la investigación corrobora que los desastres se ceban con las economías nacionales, de manera más dramática cuanto más pobre es el país.
Los países de ingresos bajos y medios no cuentan con mecanismos financieros de emergencia para hacer frente a la destrucción de sus infraestructuras públicas y de la propiedad privada a causa de un desastre natural.
"La penetración de las compañías de seguros en los países en desarrollo es extremadamente baja, alrededor del 10 % del total", sostuvo Maskrey, especialista del Organismo para la Reducción de Desastres de la ONU.
9 may 2011
Recursos no alcanzan para atender desastres

Según el informe de Defensa Civil y el COE, los recursos destinados a emergencias no fueron debidamente presupuestados por los municipios. Se prevén problemas, pues el departamento pasa vertiginosamente de la época de lluvias al frío
El frente frío previsto por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ya llegó al departamento, y con él se prevé que la granizada y la helada propia de esta época del año podría provocar desastres naturales y daños en los cultivos de papa, maíz, arveja, haba, cebada, alfalfa, forraje y otros. El sector de la ganadería también está en riesgo por la baja producción del forraje que se da en la temporada de invierno.
Sin embargo, a menos de un mes de haber terminado la época de lluvias, precedida el año pasado de una sequía muy pocas veces vista, los recursos destinados a los gastos de emergencia en el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) fueron insuficientes y en muchos casos entregados a destiempo.
Esas son algunas de las conclusiones que se saca del último informe elaborado por las instancias pertinentes del Estado, el departamento y el municipio.
Hace poco menos de un mes —el 11 de abril— se llevó a cabo en Cochabamba una reunión de evaluación del Centro de Operaciones de Emergencia nacional (COE), evento en el que el viceministro de Defensa Civil, Hernán Tuco, cuestionó a los Gobiernos Municipales del país porque no establecen partidas presupuestarias para atender emergencias por eventos climáticos, y esperan que sea el Gobierno nacional el que asuma responsabilidades por todo.
En dicha oportunidad, el viceministro dijo que las alcaldías tienen la obligación de consignar recursos para emergencias y tomar en serio el tema porque en lo que respecta a la situación de emergencia nacional se vio que muchas alcaldías no disponían de recursos para apoyar a sus pobladores y limitaron su accionar a las intervenciones de las gobernaciones y del Gobierno.
Sequías
Según los informes presentados, la Gobernación de Cochabamba mediante la autorización de la Asamblea Departamental destinó cerca de un millón de bolivianos para atender las emergencias de la sequía que afectaron a gran parte Omereque, Pasorapa, un sector del valle alto, Arque, Bolívar, Tapacarí y la zona andina.
La sequía de 2010 duró aproximadamente hasta mediados de noviembre e inclusive en la primera quincena de diciembre en algunos lugares.
Alrededor de 1.500 familias fueron damnificadas por las heladas y las sequías que se dieron, más o menos al mismo tiempo, y que fueron atendidos por el COE. Además, 2800 hectáreas fueron afectadas.
Lluvias
Ni bien comenzaron las primeras lluvias, el efecto de las inundaciones empezó a sentirse en el departamento, aproximadamente a partir de fin de año.
Las lluvias azotaron principalmente al trópico de Cochabamba, especialmente en la parte de norte de Villa Tunari, con el desborde de ríos y la destrucción de unidades educativas y viviendas particulares.
“Las sequías dejaron el doble de sembradíos afectados a comparación con las lluvias, sin embargo, la recuperación de los campos inundados es más lenta que de la sequía”, dijo el responsable del COE en la Gobernación, Fernando Fernández.
Además del presupuesto asignado a la Unidad de Gestión de Riesgos —que alcanzó a dos millones y medio de bolivianos— se asignaron exclusivamente para atender las emergencias de las inundaciones otros dos millones.
“Como Gobernación, dentro del Plan Operativo Anual, se tienen siempre recursos aprobados para emergencias exclusivamente en el Servicio Departamental de Salud (Sedes), el Servicio Departamental Agrario (Sedag), el Servicio Departamental de Caminos (Sedcam) y para la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR).
En total seis mil hectáreas afectadas especialmente de arroz, maíz, cítricos, papaya y yuca.
Otras emergencias
Se prevé que el frente frío, que ya está en el departamento, afecte a las regiones de Arque, Tapacarí, Mizque, Aiquile, Bolívar y Tapacarí que se caracterizan por sus temperaturas bajas.
“La época de la helada y la granizada empezará mucho antes que el año pasado, y estaremos preparados para ello. No sabemos si será la presencia de El Niño o La Niña”, dijo Hernán Tuco.
20 millones
Recordó que existe un bache del 15 y 20 por ciento que necesita ser cubierto en el tema de emergencias porque los 20 millones de dólares del Gobierno tampoco son suficientes a la hora de distribuir la ayuda humanitaria y de reconstrucción.
Bs 2 millones en la Gobernación
En el caso de las gobernaciones, éstas inscribieron 2 millones de bolivianos, que a la hora de enfrentar los eventos climáticos, fueron insuficientes y por ello reflexiono para “ser realistas” y aportar con su parte en el tema desastres naturales, señaló el viceministro de Defensa Civil, Hernán Tuco, en una reunión de evaluación del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COE) que se llevó a cabo en Cochabamba
4 may 2011
Arrancan estrategias para manejo de desastres naturales

En un trabajo interinstitucional, como caracteriza al Gobierno Nacional, la Secretaría de Emergencia Nacional encabeza una campaña de formación de capacidades para el manejo de desastres naturales en la confluencia de los río Paraná y Paraguay. Para ello, firmó un convenio con la Gobernación del Departamento de Ñeembucú, la Cruz Roja Paraguaya y los municipios de las zonas potencialmente afectadas.
Alimenta esta iniciativa, apoyar y complementar las estrategias que permitan a las comunidades e instituciones, estar mejor preparados para mitigar y responder adecuadamente ante los azotes climáticos.
Será posible mediante la mejora de sus capacidades para hacer frente y responder, de tal modo a incrementar la resiliencia (capacidad de respuesta), y reducir la vulnerabilidad en las zonas ribereñas.
El trabajo se ejecutará de manera inmediata, para lo cual, la SEN firmó un acuerdo de cooperación con la Cruz Roja Paraguaya, la Gobernación de Ñeembucú y los municipios de Pilar, Mayor José Martínez, Villalbín, Paso de Patria, Isla Umbu y Humaitá.
Se realizó en la sede de la Gobernación de Ñeembucú y contó con la presencia del gobernador Pedro Aliana y la representante de la Cruz Roja del Paraguay, Teresa Gamarra; además de los intendentes de los municipios involucrados.
Luego de la firma de convenio, la ministra secretaria Gladys Cardozo, acompañada del gobernador, el intendente de Pilar y técnicos, realizó una visita a las comunidades que fueron afectadas por las últimas lluvias, de manera tal a implementar respuesta inmediata para la población más vulnerable.
11 abr 2011
En tiempo de desastres

Los enfoques de las Ciencias Sociales fijan su atención sobre aproximaciones científicas que apuntan a una visión interdisciplinaria del manejo del desastre y hacen énfasis sobre el trauma o estrés que produce en la sociedad.
Hoy, gracias a la creciente influencia de los medios de comunicación, la población mundial percibe el futuro con sensación de inestabilidad, angustia e inseguridad, convencidos de que fenómenos naturales de gran magnitud destruirán nuestro entorno. Bajo el auspicio de los medios de comunicación globalizados, se divulga información especializada a través de un justificable lenguaje mitigador de la tragedia, salvo excepciones, como si se tratase de un fenómeno solo ‘preocupante’, ‘de menor cuantía’, ‘de calma racional’ o de un asunto que depende de la labor eficiente de las autoridades, de la generosidad del corazón de la ciudadanía y de la solución creativa del problema por parte de los ingenieros.
Sin embargo, frente a la magnitud del fenómeno natural no predecible persiste esa sensación de impotencia, miedo, resignación y reconciliación espiritual. Nos consolamos al transferir la causa de las catástrofes naturales a la voluntad divina o a la incapacidad tecnológica de predecir tales eventos. Culpamos a los diseñadores y ejecutores de proyectos urbanísticos, agroindustriales, turísticos y a los genios que inventan megaestructuras energéticas radioactivas, mineras y petrolíferas que obnubilan el futuro de todos.
Estas catástrofes se repiten, como si formaran parte de un ‘cronograma geo-cósmico natural de devastaciones cíclicas’, casi como cumplimiento de las predicciones mayas del fin del mundo. Esta realidad conmociona, provoca lágrimas de tristeza y conmiseración para con las víctimas, salvo excepciones, como los 33 mineros de Chile cuyo desenlace final generó alegría por el aparente triunfo del hombre sobre las consecuencias de la depredación de las profundidades de la madre tierra.
Los huracanes en el Caribe y Centroamérica, con sus inundaciones y deslaves, el huracán Katrina, el tsunami de Sumatra, el devastador terremoto en Haití y ahora, el funesto terremoto–tsunami radioactivo en Japón, representan algunas de las tragedias de gran magnitud que han impactado recientemente y sin misericordia a la humanidad. A éstas se suman las tropicales calamidades panameñas que nos han hecho despertar de un sueño de inmunidad geográfica a una pesadilla, desde el momento en que nos hemos visto obligados a aceptar la pérdida de calidad de nuestra agua, que no es ‘la mejor del mundo’, como hemos afirmado con falso orgullo, y que somos tan vulnerables como cualquier otro país bajo la furia de un sin número de inundaciones en nuestras ciudades y comunidades rurales.
Los dilemas de la prevencion
Actualmente, los efectos de los desastres naturales sobre la estructura socioeconómica y las organizaciones humanas, nos ubican, una vez más, frente al gran dilema de las relaciones entre la sociedad en general y el medio ambiente, al cual, se afirma, hay que dominar a través de la magnificencia creada por la tecnología humana.
De allí que los países más desarrollados han hecho ingentes esfuerzos por edificar una sólida organización antidesastres y de protección civil para salvaguardar a sus ciudadanos de calamidades, incrementando los sistemas de prevención y alarma, atención de emergencias y apoyo de reconstrucción posterior al desastre.
A través de estudios, investigaciones e inversiones sustantivas se vienen estructurando propuestas con base a la identificación de las causas y consecuencias de estos fenómenos, diseñando las políticas públicas urbanísticas y rurales, de preservación del medio ambiente y la biodiversidad, disminución y control de la contaminación, disposición y manejo de la basura, drenajes, etc., antes irrelevantes.
Los países caribeños, en especial las Antillas, prestan mayor atención a su realidad histórica, cultural y natural, vinculada a los huracanes atlánticos, para lo cual han puesto en práctica mecanismos interdisciplinarios de cooperación, tendientes a mitigar, en su concepción integral, el flagelo de sus recurrentes ciclones.
En función de esa proyección preventiva, están afiliados a organizaciones dedicadas a mitigar la envergadura del impacto de los desastres, como el Centro Regional de Información sobre Desastres (CRID), se adhieren a entidades como el BID – CEPAL y otras, para la realización de seminarios, capacitaciones, actividades orientadas a perfeccionar la administración del socorro, prevención del desastre, control de suministro, epidemiología, ingeniería, reconstrucción, etc.
Sin embargo, aún hay países tercermundistas que no han experimentado directamente estas funestas vivencias y no cuentan con estudios e investigaciones que suministren información e insumos científicos a los gestores y organizaciones que deben divulgar, anticipadamente, medidas de prevención, respuesta inmediata y tratamiento a estas situaciones. Se trata de un asunto de cultura general, de historia, formación, conciencia y hasta de respeto del concepto de cooperación y, por ende, de salvaguardar la vida misma.
Los enfoques metodologicos
Los estudios relacionados con los desastres naturales han sido objeto de diversos enfoques metodológicos. Veamos.
Algunos se enfocan en la prevención, que muchas veces se puede evitar a través del conocimiento de la resistencia de las estructuras de viviendas y edificios, puentes, vigas, esclusas del Canal de Panamá. ¿Existe algún plan o proyección operativa de prevención y auxilio frente a un mega fenómeno?
Otros se centran en la reconstrucción y atención de damnificados. Ello requiere de una compleja y coordinada capacitación humana y de infraestructura, lo cual implica disponibilidad presupuestaria. ¿Hay medidas de contingencia y personal capacitado para responder a tales requerimientos?
Hay enfoques políticos que analizan situaciones propiamente nacionales o internacionales como actitudes individuales estructuradas para ganar adeptos. ¿Estamos políticamente, en el sentido generoso del término, preparados para enfrentar una situación de emergencia y culturalmente solidarios ante tales eventos?
La crisis del petróleo es otro enfoque analítico que involucra sus lógicas secuelas económico-sociales. ¿Estamos listos para enfrentar, sin traumas, la falta o ausencia de crudo frente a una catástrofe provocada por humanos o por la naturaleza?
Los enfoques de las Ciencias Sociales fijan su atención sobre aproximaciones científicas que apuntan a una visión interdisciplinaria del manejo del desastre y hacen énfasis sobre el trauma o estrés que produce en la sociedad.
Los comportamientos humanos, durante y después del desastre, están en correspondencia con su magnitud, en sí mismos, impredecibles, cuyas secuelas pueden desencadenar diferentes reacciones y comportamientos, como la fuga, inmovilidad, apatía, depresión, docilidad, dependencia, rabia, agresión, euforia, ausencia de valores, etc., dentro de un contexto psico-social y un entorno socioeconómico, no indiferente a las ciencias sociales.
El Sistema de Protección Civil de Panamá (Sinaproc) tiene la última palabra.
Es importante registrar también la manera como los medios de comunicación social deben manejar estos hechos para evitar incrementar los miedos, la incertidumbre ante lo impredecible, la impotencia y reacciones a futuro, que dificultan concretar una respuesta racional a estos peligros naturales.
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