2 nov. 2011

Continúan los avisos de lluvia para la Florida


Cuando se pensaba que el día empezaría a aclarar y librarse de las lluvias, una advertencia de inundación fue emitida por parte del Servicio Meteorológico Nacional para la región centro-este de Miami-Dade y la región centro-este del condado de Broward hasta el martes por la tarde.



Hasta el momento, unas 200 personas han sido asistidas por la cruz roja con comida y asistencia por haber perdido sus hogares.

Según fuentes de la Cruz Roja, unas 35 personas pasaron la noche del lunes en uno de sus refugios en Carter Park. "Seguiremos prestando el servicio siempre y cuando exista una necesidad", recalcaron.

"Mientras los estados al norte están bajo nieve, nosotros estamos bajo agua, y para serte sincero, no se que sea peor", comento un residente de Fort Lauderdale quien perdió miles de dolares en pertenencias personales entre las cuales incluye "computadoras, libros, ropa, zapatos, carteras de mi esposa, eso sin mencionar el daño al auto".

Pero su historia no es única, pues decenas de familias a lo largo del condado de Miami-Dade y Broward quedaron literalmente bajo agua. Muchos comparan las fuertes lluvias, las calles estancadas y las fuertes ráfagas con aquellas experimentadas con tormentas topicales e incluso huracanes.


"Hacía años que no pasaba por algo así", comentó Helaine quien aún no ha podido salir de su residencia hasta que el agua baje y pueda ver en realidad el daño ocasionado a su vehículo, el cual "es perdida total".

El mes de octubre, o por lo menos gran parte de él, estuvo asechado por constantes lluvias que, en vez de cesar, lo que hacían era incrementar.  Según funcionarios del sistema de acueductos, lamentablemente esta temporada será recordada como una de los cinco más húmedas  registradas en la Florida.

Se ha reportado que zonas de Hialeah y North Miami Beach reportaron altos niveles de agua que alcanzaron las cinco pulgadas de lluvia. Por su parte, áreas de Coconut Grove y Hollywood tuvieron más de 10 pulgadas de lluvia mientras que otras áreas como Pinecrest y Palmetto Bay llegaron a casi nueve pulgadas.

El calentamiento global favorece las catástrofes naturales, advierte la ONU


Los desastres climáticos, como la sequía, las inundaciones, los ciclones y los incendios, son más frecuentes e intensos bajo el efecto del calentamiento global provocado por la actividad humana, una tendencia que puede agravarse, advierte un informe de la ONU sobre el clima.

En cualquier caso, el impacto del calentamiento climático en estos fenómenos depende de su naturaleza y de las diferentes regiones, ya que es muy desigual.

Además el nivel de confianza de las previsiones de los especialistas varía según la cantidad y la calidad de los datos disponibles.

Pero cientos de científicos que redactaron este informe para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su acrónimo en inglés), y del que la AFP obtuvo una copia, son formales: los fenómenos climáticos extremos serán más marcados y frecuentes durante las próximas décadas, lo que aumenta el peligro para los habitantes del planeta.

"Es el mayor esfuerzo jamás realizado para evaluar la forma en la que los extremos están cambiando", asegura Neville Nicholls, profesor de la universidad Monash de Melbourne y coordinador de uno de los capítulos de este informe que aún puede ser revisado por la ONU durante una reunión en Kampala, antes de su publicación, programada el 18 de noviembre.

Una publicación que coincide con una serie de catástrofes naturales devastadoras que suscitan numerosos interrogantes y mucha inquietud.

En 2010, las temperaturas récord favorecieron los incendios que asolaron los bosques de Siberia, mientras Pakistán e India sufrían inundaciones sin precedentes.

Este año Estados Unidos registró a su vez un número récord de desastres, desde las crecidas del Misisipi y del Misuri hasta el huracán Irene, pasando por una sequía terrible que afecta actualmente a Texas.

Regiones enteras de China sufrieron intensas sequías mientras lluvias torrenciales barrían América Central y Tailandia.

La cuestión es saber si se trata de desarreglos meteorológicos o más bien de consecuencias profundas del calentamiento global.

La mayoría de estos fenómenos están ligados estrechamente a las consecuencias del calentamiento climático inducido por la actividad humana: subida de la temperatura, mayor volumen de agua en la atmósfera y de la temperatura en la superficie oceánica. Todos estos factores propician los fenómenos meteorológicos extremos.

Según el informe, basado en cientos de estudios publicados durante los últimos años, es "prácticamente seguro" (entre un 99% o 100%) que la frecuencia y la magnitud del récord de calor diario aumente a escala planetaria durante el siglo XXI.

También es "muy probable" (90% a 100%) que la duración, la frecuencia y/o la intensidad de las olas de calor sigan en aumento en la mayoría de las regiones.

Los picos de temperatura aumentarán "probablemente" (66% a 100% de certeza) con relación al final del siglo XX, hasta 3°C antes de 2050 y hasta 5°C antes de 2100.

Numerosas zonas, particularmente los trópicos y las altas latitudes, experimentarán probablemente lluvias y nevadas más intensas. Paralelamente, las sequías empeorarán en otros lugares del planeta, sobre todo en el Mediterráneo, en Europa Central, en América del Norte, en el nordeste de Brasil y en África Austral.

La subida del nivel del mar y de su temperatura también incrementará la capacidad destructiva de los ciclones y el deshielo de los glaciares y del permafrost, junto con precipitaciones más abundantes, corre el riesgo de aumentar los desprendimientos de terreno, explica el IPCC.

La tromba marina de 1958


En Torrevieja, a pesar de tener uno de los climas más benignos de España -y viene al hilo de que estamos en época de alertas por "gota fría"- hay constancia de varios temporales que dieron lugar a naufragios en nuestra bahía, además de grandes lluvias, nevadas y granizadas y otros fenómenos atmosféricos que están presentes en la memoria histórica de los torrevejenses, como el ocurrido en la ciudad el domingo 13 de abril de 1958, a las doce de la mañana, instantes después de cesar las lluvia, cuando la costa alicantina sufría un violento temporal de levante, que obligó a las embarcaciones de pesca a buscar refugio en puerto, un tornado -tromba marina o manguera- de agua y viento, después de volcar y hundir varias embarcaciones auxiliares de pesca, se adentró por el mar en la ciudad por la zona del muelle pesquero ocasionando en su recorrido destrozos en distintos puntos de la población, entre ellos, en la cantina del muelle, donde hubieron varios heridos. En la caseta de puesto de la Guardia Civil y en la garita del resguardo que fue arrastrada al mar por la manguera, como igualmente ocurrió con un puesto ambulante que se encontraba en las proximidades del muelle con su propietario dentro, que por suerte resultó ileso. En el depósito de hielo de la Lonja del pescado, donde arrancó la techumbre; en báscula del muelle, en el recinto de las Eras de la Sal; en varios tinglados de la salinas; en algunas casetas de madera de las playas; en el paseo Marítimo, donde la tromba quebró y derribó varios árboles, además de causar daños materiales en 50 viviendas de planta baja, que quedaron desmanteladas, la mayoría de familias humildes, en la zona norte de la población. La Guardia Civil, a la que se unió un grupo voluntarios, organizó un servicio patrullas para auxiliar a los heridos, siendo trasladados los más graves a Alicante. Igualmente se organizaron patrullas por las haciendas del campo cercano a la población por si había heridos o necesitaban algún tipo de auxilio, mientras las farmacias y los médicos permanecían de guardia para el caso de ser necesarios.
Con el fin de conocer sobre el terreno los daños causados por la tromba, el lunes día 14 por la tarde, vino a Torrevieja el gobernador civil de la provincia, D. Evaristo Martín Freire, que fue recibido por el alcalde D. Manuel Tarín Sala, el Ayudante Militar de Marina, D. Carlos Guitart Virto, el patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores D. Francisco Juárez Brotons y otras autoridades locales que le acompañaron en su recorrido por la zonas siniestradas. Posteriormente, el gobernador celebró una reunión en el Ayuntamiento con el Alcalde y otras autoridades en la prometió ayuda económica lo antes posible, para todas las familias damnificadas de carácter humilde, teniendo en cuenta que el número total de damnificados se aproximaba al centenar.
En aquellos días, una ola de frío con lluvias y nevadas dejo sentir sus efectos sobre la mayor parte de la geografía española, ocasionado averías en el alumbrado, retraso de trenes y algunos desperfectos en varias ciudades. Torrevieja tenía entonces unos 10.000 habitantes, que en su mayoría vivía en casas de planta baja y la mayoría de las calles de la población eran de tierra.

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