7 ene. 2010

El cambio climático en Marte



Un equipo de investigadores ingleses del Imperial College London y de la University College London (UCL) descubrió que hace 3000 millones de años un fenómeno similar al cambio climático que hoy padece nuestro planeta degradó en Marte el suelo congelado y formó una verdadera red de lagos de hasta 20 kilómetros de extensión, conectados por pequeños canales. Todo esto ocurrió en un período que hasta ahora se consideraba demasiado frío y árido como para conservar agua en estado líquido. Sin embargo, muy por el contrario, Marte fue lo suficientemente caliente como para mantener estos lagos en su superficie a lo largo de su línea ecuatorial.

El autor principal del estudio, el Dr. Nicholas Warner del Departamento de Ciencias de la Tierra e Ingeniería del Imperial College de Londres, dice: "La mayoría de las investigaciones en Marte se han centrado en sus primeros años, es decir, en los orígenes del planeta y el pasado reciente del mismo. Por este motivo, los científicos habían pasado por alto en gran medida la Hesperian Epoch ya que se pensaba que Marte era entonces un páramo helado. De manera muy emocionante, nuestro estudio demuestra que este período intermedio en la historia de Marte ha sido mucho más dinámico de lo que habíamos pensado".

Los investigadores utilizaron las imágenes de la Mars Reconnaissance Orbiter para analizar varios planos de depresiones en el suelo marciano situados encima del Ares Vallis, una garganta gigante que recorre 2 mil kilómetros a través del Ecuador de Marte. Los científicos han sido previamente incapaces de explicar cómo podrían haberse formado estas depresiones y creían que habían sido creadas por el proceso conocido como sublimación, donde el hielo cambia directamente de estado sólido a gas sin convertirse en agua líquida. La pérdida de hielo fue creando pequeñas cavidades entre las partículas del suelo, lo que habría causado el hundimiento de la superficie para formar las grandes depresiones. Dentro del nuevo estudio, los investigadores analizaron las depresiones y descubrieron una serie de pequeños canales sinuosos que conectan entre sí a estas hendiduras en la superficie. Los científicos afirman que estos canales sólo podrían haberse formado por agua en movimiento y no por la sublimación del hielo al convertirse directamente en gas.

El derretimiento del suelo congelado o permafrost es un fenómeno que comenzó a preocupar a los expertos en cambio climático. En las reuniones preparatorias de la reciente Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, en Copenhagen, el director del Programa del Año Polar Internacional, David Carlson, advirtió que el permafrost es un gran reservorio de carbono. Al derretirse en las zonas más frías de nuestro planeta, el carbono se libera y esto dispara la emisión de los gases de efecto invernadero (metano y dióxido de carbono). De hecho, el equipo comparó las imágenes con fotografías de sitios en Siberia y en Alaska, donde el derretimiento del permafrost está creando lagos interconectados por canales similares a los hallados en Marte.

Los investigadores aseguran que su estudio puede brindarles información muy importante a los astrobiólogos que están buscando evidencia de vida en Marte. El equipo dice que estos lechos de lagos indican las regiones del planeta en el que podría haberse desarrollado un hábitat cálido y húmedo. Y es en estos lugares donde la vida microbiana pudo haber tenido mayores posibilidades de encontrar un espacio adecuado para vivir. Esto incrementa las expectativas de encontrar restos fosilizados de antiguos microorganismos y además convierte a estos terrenos como objetivos muy propicios para futuras misiones robóticas a Marte.

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Los glaciares de los Andes se derriten


Bolivia se enfrenta a graves problemas de abastecimiento de agua por el deshielo de la cordillera andina, su principal reserva

El glaciar Chacaltaya que, en lengua aymara, significa "camino del frío"ha desaparecido. Después de 18.000 años presidiendo los Andes bolivianos, el glaciar que llegó a albergar las pistas de esquí a mayor altitud del planeta, 5.300 metros, se ha extinguido por completo. El Chacaltaya comenzó a derretirse en los años ochenta, y las previsiones más pesimistas pronosticaban su desaparición antes del año 2015. No contaban, sin embargo, con que el hecho de que el ritmo del deshielo se ha triplicado en la última década debido al aumento de las emisiones de efecto invernadero.

Lo más preocupante es que otros glaciares de la región podrían estar derritiéndose también a una velocidad vertiginosa. Cinco glaciares de la espectacular cordillera Tuni Condoriri así denominada por su parecido con un cóndor encorvado se han derretido ya por completo; otros diez, mientras tanto, se han reducido más de un tercio.

Los datos disponibles, por ahora, no invitan al optimismo. Algunas estimaciones prevén la desaparición total de los glaciares de la montaña de Illimani, a 6.500 metros de altura, en 30 años. El Banco Mundial, por su parte, calcula que para 2030 no existirá la mayor parte de los glaciares. Y algunos científicos pronostican, incluso, que el Lago Titicaca podría desaparecer hacia mediados de este siglo debido a los efectos del calentamiento global.

Problemas de abastecimiento
Bolivia, que concentra la quinta parte de los glaciares tropicales del mundo, está sufriendo como pocas zonas del planeta el cambio climático. En el país andino, el calentamiento global no es una proyección apocalíptica sino una realidad que ha llegado antes de lo previsto. La primera consecuencia es cuestión de supervivencia: falta agua. Los glaciares son fundamentales, sobre todo durante la temporada seca, pues, mientras escasean las lluvias, los glaciares se van derritiendo lentamente y suministran agua potable para los bolivianos del altiplano, La Paz y El Alto. El 80% del consumo de agua en estas dos ciudades, que están entre las más importantes del país, provenía de los glaciares.

Todo apunta a que el problema de abastecimiento seguirá recrudeciéndose, pues cada año llegan a El Alto inmigrantes procedentes de zonas rurales que hacen aumentar la demanda de agua. La pérdida de los glaciares implicará la necesidad de conseguir aumentar el abastecimiento de agua. Las centrales hidroeléctricas podrían ser una solución, pero comienzan a ser cada vez más cuestionadas por sus repercusiones sobre el ecosistema.

La escasez de agua es sólo la primera y más urgente de las consecuencias del calentamiento global que amenazan de modo inminente el futuro de Bolivia. Según el informe Bolivia, cambio climático, pobreza y adaptación, publicado el pasado mes de noviembre por la ONG Oxfam Internacional, el cambio climático afectará a la diversidad del vasto territorio boliviano y provocará un aumento de los incendios forestales en la región. Además, y según el mismo documento, la población sufrirá pronto escasez de alimentos y un aumento en la incidencia de enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos, como el dengue y la malaria.

El país andino es también uno de los que más sufren la deforestación en el mundo un fenómeno que cada año acaba con 300.000 hectáreas de sus bosques, con lo que se incrementa el efecto invernadero y aumentan las posibilidades de sufrir desastres naturales e inundaciones. De hecho, Bolivia ingresó en 2007 en la lista de los diez países más afectados por este tipo de tragedias. Entre 2007 y 2008, el país andino enfrentó las peores emergencias de sus últimos 25 años, según Oxfam.

El caso del deshielo de los glaciares bolivianos evidencia que la denuncia que realizó recientemente en la cumbre del clima de Copenhague el presidente del país, Evo Morales junto con su homólogo venezolano, Hugo Chávez tiene una base real: ante el resto de líderes mundiales, Morales denunció la injusticia de que uno de los países más pobres de América Latina acabe pagando la factura de los efectos del cambio climático, en el que escasamente ha colaborado. Como subraya Oxfam en su estudio, Bolivia está pagando "un alto precio" por una situación sobre la que "históricamente no tiene ninguna responsabilidad".

Lucha contra la pobreza
Lo cierto es que Bolivia es uno de los países más pobres del continente suramericano: un 65% de sus diez millones de habitantes vive en la pobreza, con menos de dos dólares diarios. De ese porcentaje, el 40% se encuentra en la pobreza extrema, con menos de un dólar por día. En los últimos años, comenzaban a apreciarse los frutos de las políticas de Evo Morales, destinadas a disminuir la pobreza, la desigualdad social y aumentar las oportunidades de la población indígena. Unos avances que podrían ahora verse truncados por el impacto del calentamiento global en el país.

El Gobierno ya ha dado los primeros pasos para diseñar políticas que minimicen los efectos del cambio climático. Sin embargo, por sus carencias financieras y tecnológicas, el país está todavía lejos de implementar medidas eficaces. Necesita la ayuda internacional, tal y como exigieron los países bolivarianos en la cumbre de Copenhague. No conseguir esa ayuda fue, de hecho, una de las razones por las que no firmaron el acuerdo final que, además, tampoco compromete a los países más contaminantes a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

En todo caso, y por el momento, las comunidades del altiplano han comenzado a tomar sus propias medidas: los pueblos indígenas han vuelto a utilizar prácticas de cultivos de siglos de antigüedad que habían quedado en desuso y se rescatan ahora porque requieren menos agua. Al Gobierno y a los bolivianos no les queda otra: saben que los glaciares concentran las principales reservas de agua del país y el suministro se ha convertido en una sustancial preocupación para el futuro. Tal y como advierten los informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU desde hace años, las guerras del siglo XXI no se librarán por el oro, por el petróleo o por la religión, sino, muy posiblemente, por el agua y la gestión de otros recursos fundamentales.

Un país vulnerable
Porcentaje de emisiones del 0,04

Bolivia sólo emite el 0,04% de los gases mundiales de efecto invernadero. Pero, según un reciente informe de Oxfam Internacional, es uno de los más vulnerables al cambio climático.

El país de los desastres

El país andino está en la lista de los diez países más afectados por catástrofes naturales.

300.000 hectáreas deforestadas

La ONU calcula que el país andino pierde 300.000 hectáreas de masa forestal cada año.

Nueva ola de frío estremece a EE.UU.


Con temperaturas extremas de 45 grados bajo cero y casi una decena de muertos, EE.UU. vive uno de los inviernos más crudos de toda su historia.

Una nueva corriente de frío proveniente del Artico ha tendido un manto de nieve y vientos helados por la mayor parte de Estados Unidos, con récords de temperaturas bajas que afectan desde el norte del país hasta los estados sureños de Florida y Tennessee.

Casi una decena de personas ha fallecido producto de las malas condiciones climatológicas, especialmente en estados sureños, muy castigados por la crisis y donde las viviendas no están acondicionadas para soportar el frío.

En Tennessee, se han registrado al menos cuatro muertes relacionadas al frío, incluidas la de una mujer de 81 años que salió a la calle el domingo por la noche, y la de un enfermo de Alzheimer que murió tras permanecer varias horas desorientado en el patio de su casa en Nashville.

En Carolina del Sur, también fue encontrado muerto un hombre que buscó refugio bajo una tienda de campaña, detrás de una gasolinera. En Mississippi, un hombre de 68 años murió de frío en su casa, donde se había estropeado la calefacción.

En la cadena montañosa conocida como las Dakotas, tanto en la del Norte como en la del Sur, las temperaturas han alcanzado las inusuales cifras de 45 grados bajo cero. Lo que, unido a las grandes nevazones registradas, ha paralizado por completo la zona más próxima a Canadá.

Dicha zona del país aún batalla con los más de 75 centímetros de nieve que cayeron el mes pasado y que -una vez retirada de carreteras y caminos- se ha congelado formando grandes montañas de hielo.

Según lo meteorólogos, la temperatura registrada en las Dakotas son las más bajas desde 1979.

En tanto, los habitantes del estado de Minnesota, se las han tenido que ver con los 38 grados bajo cero que registran sus termómetros y que son las temperaturas más bajas que el estado ha registrado desde 1974.

En la localidad de Burlington, en Vermont, han caído en los últimos días 80 centímetros de nieve, la mayor cantidad en los 80 años de los que existen registros.

La oleada de viento ártico ha alcanzado también al sur del país, como el soleado Florida, donde las autoridades han declarado el estado de emergencia y lanzado mensajes de alerta para prevenir a los agricultores de posibles pérdidas de sus cosechas, especialmente de cítricos y vegetales.

Este miércoles, el gobernador de Florida, Charlie Crist emitió una orden para permitir que los agricultores puedan cargar camiones por encima del límite establecido para salvar las cosechas.

En tanto, del otro lado del Atlántico, las bajas temperaturas y la nieve han paralizado gran parte de Europa, dejando decenas de muertos por el frío y provocando un caos en el transporte, con anulaciones y retrasos de vuelos y cortes de carreteras.

En China, las bajas temperaturas récord -16 grados bajo cero en Beijing, la cifra más baja en 38 años-, unidas a las nevadas que se están, obligaron al gobierno de Beijing a racionar la electricidad para la industria y los edificios públicos en gran parte del país, así como a realizar cortes eléctricos.

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El Gobierno ratificará la semana próxima la denuncia por canales clandestinos en Areco

La Secretaría de Recursos Hídricos del Ministerio de Planificación ratificará la semana próxima la denuncia por la supuesta construcción de canales clandestinos, que habrían contribuido a las últimas inundaciones en territorio bonaerense.

Si bien esa diligencia estaba prevista para esta mañana, fuentes tribunalicias indicaron que el titular del organismo denunciante "no estaba en Buenos Aires” por lo cual el juez federal Rodolfo Canicota Corral pospuso la audiencia para la semana entrante.

A los efectos de tramitar la denuncia presentada el 29 de diciembre por el Gobierno el magistrado "habilitó la feria” judicial que comenzó el lunes último y, tras la ratificación, "dará vista” al fiscal para que dictamine si corresponde dar impulso a la acción penal.

En las actuaciones se investiga la posible construcción, por parte de productores agropecuarios de San Antonio de Areco, de obras clandestinas que habrían facilitado las inundaciones en esa zona.

El Ministerio de Planificación ordenó que "se instruya el pertinente sumario tendiente a comprobar si los hechos denunciados configuran delitos penales contra la seguridad pública, tipificados en los artículos 186 y 196 del Código Penal, en función del artículo 194 del Código Procesal Penal de la Nación".

"Se ha verificado la existencia de numerosos canales construidos en los campos de la zona, la mayoría de los cuales colectan el agua superficial y sub-superficial de las subcuencas vecinas al cauce principal, desembocando su curso en el Río Areco y/o a los canales aliviadores de las rutas", según la denuncia.

El artículo 186 del Código Penal (incluído en el capítulo de los "delitos contra la seguridad pública”) reprime a quienes "causaren incendio, explosión o inundación” y prevé penas de tres a 10 años "si hubiere peligro común para los bienes”.

Por su parte el artículo 196 castiga al que "por imprudencia o negligencia o por impericia en su arte o profesión o por inobservancia de los reglamentos u ordenanzas, causare un descarrilamiento, naufragio u otro accidente previsto en este capítulo”.

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4 ene. 2010

Mendoza. El temporal tiró antenas de radio, árboles y arrancó techos en Alvear


Por segundo día consecutivo Alvear fue castigado por un temporal que incluyó granizo, vientos huracanados y destrozos. Tres radios FM se quedaron sin antena, a la AM LV 23 Radio Río Atuel se le quemaron los equipos y volaron techos de viviendas. En el Este el peligro pasó debido a que la tormenta se trasladó a San Luis.

El temporal que esta tarde se había formado en distintos puntos de la provincia finalmente afecó solo al departamento de General Alvear.

Adaptarán zonas costeras uruguayas ante cambio climático

Montevideo, 3 ene (PL) La titular de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), Alicia Torres, señaló que el ente trabaja en un proyecto para amortiguar los efectos del cambio climático en las zonas costeras uruguayas.

"Se elaboró un plan de respuesta y la idea para 2010 es transformarlo en un método operativo anual de tareas y prever los recursos en la asignación del presupuesto del nuevo gobierno", dijo Torres, citada hoy por espectador.com.

La directora de DINAMA mencionó entre las líneas de acción reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y un mayor uso de las energías renovables (eólica y biomasa).

También comentó la instrumentación de un programa hídrico para atender las necesidades, sobre todo en eventos extremos como sequías e inundaciones, adaptaciones del sector productivo y el ordenamiento territorial.

Torres apuntó que se hará hincapié en la planificación del uso del territorio ribereño uruguayo teniendo en cuenta los posibles aumentos del nivel del mar.

Sobre las edificaciones construidas cerca de los litorales consideró aconsejable un adecuado planeamiento de las urbanizaciones, un tema -opinó- con aspectos jurídicos y motivo de análisis para introducir cambios futuros.

"El proyecto está en la fase de organización de los gobiernos departamentales para incorporar la temática del cambio climático, con acciones de capacitación a directivos y operadores turísticos y portuarios", precisó.

Además de DINAMA, trabajan en esta iniciativa los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca; Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente; Turismo; Relaciones Exteriores y Defensa, así como la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el Sistema Nacional de Emergencias.

asg/wap

Andalucia. El diciembre más lluvioso en 60 años

Las precipitaciones del pasado mes garantizan suficiente agua para más de dos años en Andalucía

Nunca llueve a gusto de todos, pero parece que esta vez ha llovido al gusto de muchos. Andalucía ha visto caer la lluvia de forma ininterrumpida durante más de 15 días. Una lluvia intensa, pausada y caladera que, pese a los incidentes negativos -como desbordamiento de ríos o cortes de carreteras en algunos puntos-, tiene beneficios mayores que se notarán a largo plazo. Una lluvia también abundante: del 18 al 30 de diciembre cayeron en Andalucía una media de 238 litros por metro cuadrado. Pocos recuerdan un diciembre así. De hecho, es el más lluvioso desde antes de 1950, según confirmó a este periódico el director gerente de la Agencia Andaluza del Agua, Juan Paniagua.

Esta generosidad de las nubes ha colmado los embalses de la Comunidad, que han visto duplicada su capacidad en apenas dos semanas con un aporte de más de 2.500 hectómetros cúbicos. Desde el día 15 al 30 de diciembre, los pantanos incrementaron su capacidad en 25 puntos, explica Paniagua. De 3.389 hectómetros cúbicos se pasó a 6.365. Los embalses estaban el último día de diciembre al 60,5% de su capacidad, cuando hace un año por estas fechas se encontraban al 35,11%. Las persistentes precipitaciones de los días posteriores y venideros unidas a los efectos de las escorrentías de la tierra prometen aumentar aún más esa capacidad, puntualizó Paniagua.

Un almacenamiento de agua que permite otear el horizonte con cierta tranquilidad, ya que con lo que hay ahora acumulado se garantiza el abastecimiento para más de dos años a la mayor parte de Andalucía, tanto para consumo humano como para actividades agrícolas e industriales.

Abastecimiento

Un plazo distinto para cada zona porque las precipitaciones no han sido uniformes, recuerda Paniagua. De esta forma, Cádiz, donde cayeron 362 litros por metro cuadrado, ve garantizada el agua para cuatro años, pero Almería, donde pese a llover más de lo acostumbrado en dicha provincia y recogerse 148 litros por metro cuadrado, difícilmente tendrá agua suficiente en sus embalses para un ejercicio entero. En medio, Sevilla tiene agua sobrada para el regadío en dos años y el consumo humano en tres, mientras en Málaga y Granada hay suficiente para dos años.
Nada hacía prever lo ocurrido cuando empezó el año hidrológico el pasado octubre, mes que se caracterizó por ser uno de los más secos de los últimos años, apunta Paniagua. Y es que las lluvias han sido tan intensas que en varios puntos de la red hidrológica se han superado medias históricas, como por ejemplo el Campo de Gibraltar o la cuenca minera onubense. Así ha ocurrido en el pantano de Jarrama (Huelva) donde se han contabilizado desde octubre 867 litros por metro cuadrado, el triple de la media histórica. En los embalses jienenses de Aguascebas, Quiebrajano o Tranco de Beas se recogieron más de 400 litros por metro cuadrado, más del doble del promedio histórico. Incluso en el embalse de Benínar, en Almería, se superó su media histórica, 217, al recogerse 315 litros por metro cuadrado. A resultas de tanta agua 21 pantanos andaluces están casi llenos y varios de ellos, como media docena del Campo de Gibraltar, han debido de ser aliviados.

Pese a esta alegría de agua, Juan Paniagua recuerda que vivimos en una zona donde este líquido es un bien escaso y que hay que seguir siendo austeros con su gasto.

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