31 may. 2012

En Ayapel, diez enfermedades crecen tanto como la inundación



En Ayapel, el municipio de Córdoba que lleva dos años inundado las epidemias crecen con el mismo afán de la creciente y predominan el dolor abdominal y los brotes en la piel.
El municipio está en total alerta por la morbilidad en la inundación y se afectan tanto los adultos como los niños.

Un total de diez patologías están atacando a la población, la mayoría de ellas relacionadas con la emergencia invernal. María Acevedo, funcionaria del área de estadística del hospital local San Jorge, indicó que la primera causa es la infección respiratoria de vías superiores, con 165 casos en un año; le siguen la micosis y dermatitis, 144; enfermedad de tracto urinario, 91; anemia, 89; Enfermedad Diarreica Aguda (EDA), 86; hipertensión, 79; parasitosis intestinal, 75; vaginitis, 60; Otitis, 50 y aumenta igualmente el número de enfermos con faringitis.

Pero la inundación no es solo en las 150 mil hectáreas cultivables en seis corregimientos que están bajo el agua: Cecilia, Totumo, Sincelejito, Tiesto, Sehebe, Playa Blanca y todas sus veredas, que son más de 50.

Juan Rudiño casi no puede hablar del sentimiento que lo invade e inunda sus párpados con lágrimas que corren tan aceleradas como el raudo río Cauca.

Reparte las cartas para otra partida de arrancón en el albergue que funciona en el antiguo Idema y relata muy tímidamente que en julio de 2010 abandonó su parcela en la vereda El Yucal, porque lo primordial era salvar las vidas.

“Al Gobierno le suplicamos que nos ayude a definir el rumbo de nuestras vidas de ahora en adelante, queremos vivir seguros aunque sea en otro sitio, pero donde podamos hacer lo que sabemos, que es la agricultura y la pesca”, dijo el hombre de voz herida.

El mismo drama lo vive Etilbia Martínez, quien tuvo que salir del barrio San José, en el casco urbano, hace 23 meses, porque la creciente le arrebató lo poco que tenía. El agua le tumbó la vivienda y quedó en la calle con su esposo, un hijo, su nuera y tres nietos.

AUMENTA NÚMERO DE DAMNIFICADOS

El número de damnificados en Ayapel, desde hace dos años, es de 5.300 familias, que suman más de 26 mil personas. Sin embargo, el alcalde, Fabio Paternina, cree que esa cifra es mucho mayor y lo corroborarán las autoridades con un nuevo censo que iniciará en los próximos días.

Lo peor del asunto es que el origen de las inundaciones en Ayapel no está en Córdoba, sino en Antioquia desde donde proviene el río Cauca (1.350 kilómetros de longitud) después de su largo recorrido desde el Macizo Colombiano. Al mismo tiempo el Cauca es alimentado por el San Jorge y ambos torrentes proveen a la ciénaga que lleva el nombre del municipio.

DEFENSA CIVIL CON UN SOLO BOTE Y CHALECOS OBSOLETOS

En medio de las dificultades por la falta de herramientas la Defensa Civil del municipio hace lo que está a su alcance para enfrentar la emergencia.

Alerbar Oviedo, presidente de la junta de ese organismo de socorro, advierte que solo cuentan con un bote con motor dos tiempos y capacidad para seis personas, unos cuantos chalecos muy viejos, un equipo paramédico para manejo de traumas, una sola motobomba para evacuar el agua de las casas y una camilla hospitalaria. No tienen chalecos salvavidas para los viajeros.

“Las herramientas son muy pocas, es triste que a la Defensa Civil del municipio más afectado por las inundaciones en el país, no la tengan en cuenta”, dijo el vocero de los socorristas.
El organismo de socorro tiene 80 voluntarios que han sido preparados por un militar retirado habitante del pueblo, de nombre Deivinson García. Todos se consideran unos expertos en rescate acuático, primeros auxilios y prevención de desastres.

NIÑOS VAN A LAS ESCUELAS EN CHALUPAS

Desde que empezó la catástrofe más de 5 mil niños de las zonas afectadas van a las reubicadas escuelas en chalupas que fueron contratadas por la alcaldía y la gobernación, con el fin de prevenir la deserción escolar.

El secretario de Gobierno de Ayapel, Edwin Niebles, explicó que las aulas fueron trasladadas a los pocos terrenos secos, en medio de las condiciones naturales, con el fin de que no se afecte el calendario académico. Al menos 80 chalupas recorren los pueblos de la zona rural de Ayapel en busca de los niños. Las rutas se repiten en horas del medio día para regresarlos a sus casas.

40 mil hectáreas es la extensión de la ciénaga de Ayapel, una de las más grandes de Colombia.

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