15 dic 2010

Inundaciones, ¿Cómo mitigar su impacto?

¿Se pueden prevenir las inundaciones ocasionadas por los fuertes inviernos?. Esta es la pregunta que quedará de esta ola de lluvias que azota al país y que tiene bajo el agua entre 120.000 y 130.000 hectáreas agrícolas y ganaderas.

El desastre tiene nombre propio: La Niña.

C
on el cambio climático está claro que este invierno, el más crudo registrado en el país en los últimos 70 años, no será el único, y la posibilidad de tener otros de mayores proporciones, siempre está latente.


El director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Ricardo Lozano, advirtió que habrá que prepararse para eventos climáticos extremos en periodos cortos.

Entonces, ¿qué hacer?. Autoridades en el tema dieron recomendaciones sobre cómo mitigar los impactos de las inundaciones y qué hacer para prevenir los costosos daños para la economía. Para empezar algo de conciencia: no arrojar basuras ni escombros a los afluentes, alcantarillas y desagües.

Pero, más allá de esta recomendación casera, vienen las de marca mayor, que tienen componentes locales altos. El coordinador de Prevención para la Gestión del Riesgo del Ministerio del Interior, Germán Jiménez, señala que los Planes de Ordenamiento Territorial resultan ser una herramienta efectiva para mitigar los efectos de los inviernos, de darse la correcta utilización, porque allí se planifica el uso del suelo (urbano y económico) y se identifican las zonas de riesgo.

"No se deben hacer desarrollos ni humanos ni para usos agropecuarios (en periodos de lluvia) donde alguna vez estuvo un río o un humedal. Los ríos tienen memoria y vuelven donde alguna vez estuvieron. En épocas de invierno son las zonas más susceptibles para inundaciones", dice.

Las Corporaciones Autónomas Regionales tienen los Planes de Ordenamiento de las Cuencas de los Ríos con los que se puede vigilar y de alguna forma medir hasta donde pueden llegar los niveles de los afluentes. Esto puede ser una herramienta clave para mitigar riesgos de poblaciones asentadas en zonas vulnerables y prevenir pérdidas en ganado porque da tiempo para trasladar los animales a un sector seguro.

El director del Ideam coincide en que buena parte de la mitigación del riesgo está en lo local. "Cada autoridad de acuerdo a las amenazas permanentes de precipitación debe mirar la vulnerabilidad y tomar las medidas", sostiene.

Es también cierto que ante las inundaciones escasean los pastos y los ganaderos deben asumir sobrecostos para mantener el alimento de los animales.

En este sentido el coordinador de la Clínica Veterinaria de la Universidad de la Salle, Germán Prada, recomienda, ante anuncios de eventos climáticos, asegurar la comida del ganado (forraje o heno) y almacenarla para épocas invernales como ocurre en países donde hay estaciones.

"Se pueden utilizar predios con riesgo de inundación para producir la comida de animales. Se cosecha y se guarda para atender tiempos de escasez. Vamos a tener que adoptar esa cultura", agrega.

Propuestas para bajar sus efectos
El director de la Clínica Veterinaria de la Universidad de la Salle, Germán Prada, dio varias recomendaciones para mitigar los efectos de las olas invernales en la ganadería:

1. Asegurar comida (forraje o heno) de los animales cuando se anuncian los inviernos o los veranos para evitar desabastecimiento.

2. Si es posible, movilizar los animales a potreros más seguros. Es decir, alejarlos de las riveras de los ríos o moverlos donde hubo humedales ante riesgos inminentes de inundaciones.

3. Para los problemas de pezuña, cuando están comenzando las lluvias es importante reforzar las formas de manejo de los pediluvios que son tratamientos que se le hacen a las pezuñas para fortalecerlas y así posibilitar que resistan la humedad y el barro, agentes productores de bacterias.

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