23 may. 2011

"Perder los glaciares es perder parte de nuestro patrimonio natural"

El especialista Jorge Rabassa sostuvo que en Argentina miles de glaciares de montaña desaparecerán en las próximas décadas y sólo sobrevivirá un 10 por ciento.

Neuquén.- El proceso de derretimiento de los glaciares está ocurriendo en todo el mundo y de manera muy acelerada fue la conclusión a la que arribaron veintiocho de los máximos especialistas mundiales en cambio climático, física, geología y ciencias del océano, durante un encuentro realizado recientemente en la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano, primera organización exclusivamente científica del mundo, creada en Roma en 1603, y que tenía a Galileo Galilei entre sus integrantes.

Entre los expertos se encontraba el glaciólogo argentino Jorge Rabassa, único invitado por Latinoamérica, quien en el encuentro alertó por el derretimiento de los cuerpos de hielo de la Patagonia.

La Mañana de Neuquén dialogó con el especialista acerca de la situación de los glaciares de la Patagonia durante su estadía en esta ciudad donde se desarrolló el XVIII Congreso Geológico Argentino.

¿Me imagino que no le sorprendió lo expresado por los especialistas de cambio climático en el Vaticano?

Los expertos de cambio climático que estuvieron en el Vaticano se refirieron a lo que se ha hecho para corregir las excesivas emisiones de gas de efecto invernadero y también qué es lo que se ha hecho o no se ha hecho para mitigar el impacto del cambio climático. Todo eso culminó en un documento notable y sorprendente que refleja una contundencia inesperada respecto al tema. Quiero aclarar que desde un primer momento Marcelo Sánchez Sorondo, obispo y filósofo argentino, quien coordinó de forma magistral las actividades, nos aseguró que el Vaticano iba a respetar lo que manifestaran los especialistas y de hecho el documento final refleja que no hubo intromisión ni participación alguna de la Iglesia.

¿Qué refleja el documento?

Es preocupante porque una vez más se confirma la agresividad del proceso de calentamiento global y la desaparición a corto plazo de los glaciares. En realidad de los pequeños glaciares de montaña que van a desaparecer a lo largo de la primera mitad de este siglo. Eso ya es inexorable. Los glaciares nos están dando un mensaje que es que en cualquier parte del mundo a distintas alturas sobre el nivel del mar y en climas totalmente diferentes, han llegado al límite porque el nivel de calentamiento es creciente y ha llegado a valores excepcionales. Nunca hubo un nivel de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre tan alto como el actual, por lo menos en 800.000 años. Es un indicador que esto es consecuencia de la actividad humana. La desaparición de los glaciares tendrá un impacto muy grande en los recursos hídricos, además que son atractivos turísticos y forman parte de nuestro patrimonio natural. Perder los glaciares es perder parte de nuestro patrimonio natural, lo que justificaría cualquier esfuerzo.

La Argentina y especialmente la Patagonia no está exenta de esta situación.

La Argentina tiene 5.000 kilómetros de cordillera andina y cuenta con glaciares desde el límite con Bolivia hasta Tierra del Fuego, por lo tanto el impacto va a ser en toda la cordillera andina. Los glaciares son fuente fundamental de regulación del sistema hídrico por lo tanto esto afectará en regiones naturalmente áridas que dependen de esa agua de fusión para poder abastecer el riego pedemontano, es decir las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja. Tengamos en cuenta que la Argentina exporta en la actualidad 1.000 millones de dólares anuales de productos de vinos y derivados de la uva. Imagínese si comienza a escasear el agua, en cuyo caso las condiciones de producción del vino se van a deteriorar e impactarán fuertemente en lo económico y también en lo turístico. Los hielos patagónicos van a subsistir, me refiero al manto de hielo de montaña, pero el impacto se notará en los glaciares de descarga. El caso del Upsala es el más dramático, su proceso ha sido el más violento en las últimas décadas.

¿También registran cambios en su espesor?

Es lo que detectan en forma preocupante los glaciólogos. No sólo lo que se produce es un acortamiento del glaciar por fusión sino que son cada vez más delgados. La relación entre la superficie y el volumen incide en su vulnerabilidad. Cuando la superficie que se expone a la atmósfera es máxima, más se pierde. Desde el inicio de la Segunda Revolución Industrial que coincide con el fin de la Pequeña Edad del Hielo hacia 1850 hay glaciares en la Patagonia que han perdido más de 1.000 metros de espesor. Estos son recursos hídricos de altísima calidad que se pierden para siempre y que no se van a recuperar en el futuro.

¿Qué ocurre con el Perito Moreno?

El Perito Moreno está sufriendo también un adelgazamiento aunque de menor intensidad de la que sufren otros glaciares como el Upsala, Spegazzini y Onelli. Esto tiene que ver con la morfología de la cuenca. El Perito Moreno tiene una cuenca de alimentación muy grande por encima de la línea de nieve permanente y le permite mantenerse en equilibrio y avanzar, mientras que los otros glaciares no tienen esa posibilidad, entonces reciben mucha menos nieve de la que se pierde por fusión.

¿Cuál es su opinión respecto a la aprobación de la Ley de Glaciares?

En realidad lo que motivó la ley fue otra cosa totalmente diferente que es la minería del oro en alta montaña que impacta directamente sobre los glaciares de montaña. Hay una colisión de intereses por llamarlo de alguna manera. En el mismo lugar donde tenemos el hielo están los yacimientos de oro, entonces de alguna forma hay que eliminar el glaciar o alterar su ambiente para poder extraer el oro. Pero ahí aparece otro problema que es la perturbación en los glaciares. Si estoy excavando a cielo abierto al lado de un glaciar es obvio que lo voy a estar perturbando, el producto de la excavación terminará sobre la superficie del hielo y por lo tanto acelerará su derretimiento. El otro problema es que el procesamiento del oro se hace en alta montaña y para eso se utilizan sustancias de alto poder contaminante como cianuro y mercurio que una vez que se utilizan se incorporan a las aguas servidas, éstas pueden alcanzar las cuencas de drenaje y contaminar las aguas de riego. La ley de Glaciares ha tenido otra finalidad. Los intereses de la minería del oro son tremendos.

¿Cuántos glaciares sobrevivirán?

Se estima que a fines del siglo XXI quedarían sólo los mantos de hielo, el llamado hielo patagónico norte y sur y algún que otro glaciar de altura sobre todo aquellos ubicados sobe volcanes muy altos, como los que están en el cerro Tronador que al estar por encima de la línea de nieve tiene grandes posibilidades de preservarse en el futuro. Esto quedó demostrado en el Vaticano. La información proporcionada por investigadores norteamericanos e hindúes son preocupantes porque en el Himalaya estas formaciones estarían afectando la frecuencia de los monzones, esos vientos estacionales de los que depende la comida de mil millones de personas.

¿Hay manera de revertir esta realidad o es demasiado tarde?

Principalmente tenemos que modificar la matriz de consumo de energía en el país y en el mundo. A pesar que los argentinos somos responsables del 1 por ciento de la emisión de gases, debemos cambiar los hábitos de consumo energético. Debemos reducir sensiblemente la producción de consumo de combustibles sólidos y fósiles, gas natural, petróleo y carbón, y reemplazarlos por fuentes de energía no contaminantes esencialmente energía eólica y solar, y eventualmente, aunque tengo diferencias, los biocombustibles porque si bien es cierto que el biocombustible recicla el carbono no incorpora más carbono a la atmósfera. Me parece que no es ético, en un mundo donde un tercio de los humanos pasa hambre, usar el suelo para producir combustibles para uso de automóviles cuando el suelo debe ser utilizado para producir alimentos. Paralelamente la otra acción imprescindible es adaptar las actividades humanas, se desperdicia mucho en calefacción, luz y energía eléctrica.

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