9 jun 2011

Chile, frente a más de 50 años de catástrofes naturales

SANTIAGO, Chile.- Una población habituada a sismos, tsunamis, inundaciones y erupciones

Habituado mas no acostumbrado a los desastres, Chile registra un lamentable historial de catástrofes naturales en los últimos 50 años.

Comenzó con el histórico sismo de Valdivia, en 1960, de 9,5 grados en la escala de Richter, considerado el terremoto más violento en la historia del mundo. El fenómeno fue acompañado de un tsunami que barrió con esa ciudad y con las costas de Hawai y Japón, y dejó 2000 muertos y dos millones de damnificados en este país.

La historia se repetiría cada 25 años, con los grandes terremotos de San Antonio (1985) y de Cobquecura (2010). El primer remezón, acompañado de un ruido subterráneo y sordo, durante la madrugada del 27 de febrero de 2010, significó para Chile mucho más que el comienzo de otro gran sismo. Fue un nuevo latigazo de humildad, con el que la naturaleza recordó que la estabilidad política y los índices del PBI poco pesan a la hora de las catástrofes.

La majestuosa cordillera de los Andes tampoco da tregua. Por las torrenciales lluvias de mitad de año, numerosas veces se desbordan los ríos y se producen aluviones cordilleranos, con gran número de víctimas, como la inundación de Santiago en 1992, tragedia que se repetiría en Antofagasta en 1991 y en la quebrada santiaguina de Macul, en 1993.

Los volcanes no son ninguna novedad: en mayo de 2008, el Chaitén descargó su furia sobre la ciudad homónima, obligó a evacuar a más de 7000 personas y levantó una nube de cenizas que llegó hasta el océano Atlántico.

Políticas dinámicas

"Chile es un país acostumbrado a la resignación. Pero también a enfrentar la adversidad. Cada desastre ha modificado las políticas. Prueba de ello es el último terremoto, que cambió los sistemas de emergencia", explicó a LA NACION el senador oficialista Jovino Novoa, con el recuerdo aún fresco de la evacuación masiva que se hizo a comienzos de año por un posible tsunami después del terremoto registrado en Japón.

El descenso en la actividad volcánica del complejo Puyehue-cordón Caulle de las últimas 48 horas contrasta con las inclemencias del tiempo, lo que ha obligado a las autoridades chilenas a mantener la alerta y las medidas de evacuación en las regiones de Los Ríos y Los Lagos.

Las lluvias y ráfagas de viento azotaron con violencia sectores como Bahía Mansa, en las cercanías de Osorno, y provocaron olas de hasta seis metros. En Villarrica, más de 200 kilómetros al norte de Puyehue, un extraño minitornado con ráfagas de viento de hasta 120 kilómetros por hora hizo volcar a automóviles, destrozó más de 150 techos y amenazó a la población con enormes granizos. Para mañana está pronosticado un nuevo frente de mal tiempo en ambas regiones.

Ayer, en tanto, llegó hasta la zona de Futrono y Lago Ranco -donde se encuentra la mayoría de los habitantes albergados- la primera dama, Cecilia Morel, quien confirmó la pronta visita del presidente Sebastián Piñera a la región.

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