2 nov 2010

Cambio climático

Hay mucho que hacer desde el campo personal, pero no todos lo asumen así

Se trata de la mayor amenaza medioambiental que enfrenta la humanidad, según la organización Greenpeace. Cambio climático no es lo mismo que calentamiento global: aquél es una consecuencia de éste.

¿Cuánto de responsabilidad tiene el ser humano para que se produzca el fenómeno del cambio climático? Al parecer, toda. Si bien la polémica no se cerrará nunca, hace tres años un grupo de expertos en física del clima elevó un informe a Naciones Unidas, según el cual la responsabilidad recae sobre nosotros, los habitantes.

Múltiples investigaciones se han realizado en todo el mundo y, en el caso boliviano, de un tiempo a esta parte se han comenzado a escuchar voces de entendidos en la materia que alertan de un inminente riesgo. El año pasado, un foro sobre esta temática concluyó en que para el 2030 se registrarían cambios traumáticos tales como la desaparición de la mayoría de los glaciares de la Cordillera Real, o la reducción y división en tres partes del lago Titicaca.

Entre las grandes preocupaciones se encuentra la incidencia de estos cambios en el recurso vital del agua. Por un lado, algunas zonas del país comienzan a recibir menos agua de lluvia; otras, presentan frecuentes inundaciones. Bolivia, como todos los países andinos, pueden enfrentar severos conflictos por la falta de agua, advierten los especialistas; y en nuestro caso los más sufridos serían, como hasta ahora, los habitantes del altiplano.

Recientemente, La Razón constató cómo el 10% de las lagunas de la Reserva Eduardo Abaroa, en Sud Lípez, se han secado; los nevados desaparecieron en los cerros del lugar. Y una semana antes, identificó entre los afectados por el cambio climático a uno de los sitios turísticos más admirados del país, el salar de Uyuni, nuestro eterno candidato a Maravilla del Mundo. En el exterior lo conocen por “el desierto blanco”; pues, resulta que justamente su mayor atractivo, el color níveo, se está perdiendo y, en su lugar, los expertos ven una tonalidad marrón, por efecto de la tierra del labrado de los campesinos que le lleva el viento y por la falta de lluvias y de nieve.

El desequilibrio provocado por la humanidad es un hecho. Sólo se puede mitigar el problema, por ejemplo, utilizando focos ahorradores de luz, no malgastando el agua, separando la basura y reciclándola, transportándose menos en vehículos que expiden gases contaminantes, apagando la computadora cuando no esté en uso... Hay mucho que hacer, pero no todos lo asumen así.

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